Iberia pierde un perro en Madrid en el trayecto de Valencia a A Coruña

Pacho Rodríguez A CORUÑA

A CORUÑA

EDUARDO?

El animal estuvo en paradero desconocido desde la una de la tarde hasta pasadas las siete

20 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

La odisea aérea de Cuco, un caniche de año y medio, finalizó ayer pasadas las siete y veinte de la tarde cuando aterrizó en Alvedro. Salió de Valencia siete horas antes y debería haber llegado sobre la una y media de la tarde. Sus dueños, un matrimonio con dos hijas, daban por hecho los frecuentes retrasos, pero lo que no esperaban era que el perro se esfumase. Y así fue.? Al parecer, en Madrid barajaron el equipaje de tal modo que encontrar las maletas en A Coruña fue una aventura. Pero la incertidumbre se convirtió en indignación cuando el perro Cuco no daba señales de vida. Sin explicaciones, la familia coruñesa afincada en Valencia recorrió todas las ventanillas y teléfonos posibles. «Lo más fuerte es que ellos no eran conscientes de que se había perdido un perro. Con un procedimiento en el que se registran los datos y tiene que ser entregado en mano», afirmaba Rafael Martínez. En realidad, el perro no se movió. Iba en una jaula.?María García-Armero Pita tuvo que enfrentarse a un reto aún mayor: cómo explicar a dos niñas de 12 y 7 años que los aeropuertos son unos sitios en los que, además de tiempo, se pierden perros. Y Cuco no aparecía. La familia optó por quedarse a esperar a que alguien les dijera dónde había ido a parar el caniche. Pero la sorpresa era cada vez más espeluznante ante la falta de respuesta. «Yo decía: que me dejen hablar con el jefe que sea, pero lo que no puedo entender es que no sepan nada del perro», afirmaba ayer María García-Armero, que sin saber en qué ciudad, aeropuerto, sala o avión se encontraba el can desaparecido, lamentaba que el animal no tenía ni comida ni agua.?? Caso resuelto? Pasadas las siete de la tarde, y tras anunciarse el aterrizaje de un vuelo procedente de Madrid, volvió a surgir la esperanza. Decían que ahí estaba Cuco. Que, por cierto, sus dueños ya pensaban que hasta podía haber realizado otro trayecto y encontrarse en otra ciudad. El caso parecía resolverse, pero como en otro vuelo anterior les habían dicho que el esperado pasajero también llegaba en el aparato, y no ocurrió así, la falta de credibilidad era el único argumento. Pero Cuco apareció. Lástima que no pueda contar su odisea. Aunque fuera un viaje en jaula. Como una Laika.