El afectado tenía que abandonar el inmueble cinco días después
16 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.? A Emilio José Agra no se le olvidará fácilmente la mañana del sábado pasado. Mientras José María Aznar daba explicaciones sobre el hundimiento del Prestige en la torre de control, su casa se hundía ante el empuje de una máquina excavadora empeñada en dar forma cuanto antes al futuro parque de Eirís.? El problema es que la demolición se produjo cinco días antes de lo previsto. «Tenemos la notificación. Y pone bien claro que el derribo sería el 18 de diciembre, a las diez de la mañana», explica el padre del afectado, Emilio Agra, mientras enseña la documentación al notario que levantó acta del desaguisado.?Emilio José no pudo hacer nada para evitar la destrucción de sus enseres personales. Él trabaja como jardinero en una empresa y estos días está destinado en Espasante, en pleno corazón de la Costa da Morte. Por si fuera poco, el viernes tuvo una actuación en Ourense con los miembros de su grupo, Lascivos.?Cuando llegó a casa sólo vio los escombros. Su padre intentó explicárselo antes de acudir a la Justicia. «Nos tuvieron todo el sábado de un lado para otro. Nadie quería hacerse cargo de la denuncia hasta que nos presentamos hoy (por ayer) con un abogado», explica Emilio José Agra.?«No pedimos nada a que no tengamos derecho, sólo los daños ocasionados. ¿Qué falta? Pues algunas cosas de gran valor sentimental que pertenecieron a su madre», dice.