El Concello tiene dificultades para abrir la avenida de Los Caídos y Casanova de Eirís

Francisco Espiñeira Fandiño
F. Espiñeira A CORUÑA

A CORUÑA

Las concejalías de Urbanismo y Obras aseguran que se encuentran ante un conflicto «entre lo público y lo privado» Florencio Cardador augura una gran transformación en la zona a medio plazo

08 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

El entorno de la Urbanización Soto, como el resto del Castrillón, unidad barrial en la que está englobada, sufre como pocos puntos de la ciudad los problemas de un crecimiento urbanístico desmesurado y falto de previsión. Así, cualquier automovilista sabe lo difícil que es sortear un cruce con cualquier coche en las angostas vías de comunicación que surcan una zona densamente poblada. El conflicto se ve agravado además por los cortes de rondas de gran capacidad, como la avenida de los Caídos o Casanova de Eirís, selladas en sus zonas intermedias por la presencia de varias propiedades privadas. Este problema, uno de los más acuciantes del barrio, es un auténtico quebradero de cabeza en las oficinas de María Pita. Esta semana se produjo el enésimo encuentro entre los ediles de Urbanismo, Salvador Fernández Moreda, y Obras, Florencio Cardador para buscar soluciones al problema. Pero la panacea no existe. Cardador asegura que el remedio no es inmediato. «Es un conflicto entre los intereses públicos y las propiedades privadas. Llevamos mucho tiempo buscando alternativas, pero los dueños de los terrenos piden cifras prohibitivas para vender y eso perjudica a todos los vecinos», señala el edil responsable del área de Infraestructuras. A punto de aclararse está la apertura de Casanova de Eirís a la altura del cruce con Antonio Ríos. Ese tapón , propiciado por una lengua de tierra propiedad de un particular, puede tener los meses contados y desaparecer el año que viene si finalmente prospera el principio de acuerdo alcanzado en las últimas fechas por el dueño de los terrenos y los propios responsables municipales. «Lo de la avenida de los Caídos es un problema mucho más complejo y, aunque nos gustaría tener una varita mágica, lo cierto es que habrá que tener un poco de paciencia», apunta Florencio Cardador enumerando la lista de pequeñas obras acometidas.