Las calles con más tráfico arrojan niveles que están muy por encima de la normativa municipal La Organización Mundial de la Salud sitúa en 65 decibelios la frontera entre el ruido soportable e insoportable. Todo lo que pase de ese límite, la salud de los ciudadanos se resiente. Si esto es así, los coruñeses no están tan sanos. La media alcanza en la ciudad los 75 decibelios.
02 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.La realidad del ruido en A Coruña, medido por La Voz a lo largo de toda una jornada con la ayuda de instrumentos de medición sonora, no deja lugar a la duda. De forma casi generalizada, se superan en 10 decibelios los máximos permitidos por la ordenanza municipal que regula las emisiones acústicas en el casco urbano. Motos, autobuses, martilleos de obras, gritos y el paso de los vehículos son las emisiones que han registrado valores más altos. El centro Es casi mediodía y la ciudad no está en silencio. El centro de A Coruña tampoco parece tranquilo. Es jueves, víspera de festivo. El sonómetro, perfectamente calibrado, marca un nivel de 62 decibelios, sólo 3 menos que el máximo ruido permitido por la ordenanza municipal. La aparente tranquilidad dura poco tiempo. Al abrirse el semáforo de Puerta Real, la pantalla del sonómetro sube a 75 decibelios, 10 más que el máximo permitido. No ha pasado ningún vehículo preparado para destrozar tímpanos, sólo han iniciado la marcha un coche, un autobús y una moto. El paso de los automóviles por ese punto, una vez iniciada la marcha, hace bajar las medidas a 68 decibelios, 3 más de los permitidos. Un autobús urbano no sobrepasa los 60 decibelios. El sonido ambiente del centro de la ciudad oscila entre 63 y 72. Muy cerca, en la plaza de San Agustín, albañiles trabajan en la calle, martillean de forma suave. De 55 decibelios (sin martillo) pasa a 90 (el máximo) en cada golpe. Los percutores para la apertura de zanjas ubicados en Villa de Negreira superaron los 103 decibelios (a 140 el tímpano estalla). Causas Las obras del gas, del agua y del cable que se realizaron en la ciudad en los últimos años son una de las causas que ha llevado a A Coruña a los primeros puestos de las ciudades ruidosas. De no ser por esas causas, según la Asociación de Consumidores, la ciudad sería considerada de las más tranquilas. El paso de vehículos por la plaza de Orense supera con creces los límites. Un camión de reparto dispara el sonómetro a 84, supera en 19 el máximo permitido; una furgoneta se sitúa en 81 y una moto de reparto de pizzas lleva al equipo de medición a ¡92 decibelios! La calle Juan Flórez es una de las que registra más tráfico. Sus niveles sonoros normales, sin coches, se sitúan entre 62 y 68. Pero no hay que esperar demasiado para que al paso de una moto normal el nivel suba hasta 76. El paso de coches y gente mantiene el sonómetro muy cerca del máximo. San Andrés puede considerarse como una de las vías más contaminadas de la ciudad. Además de los humos de los coches, el ruido es impresionante. El cláxon de un coche alcanza los 99 decibelios. La ronda de Nelle, en el paso normal de vehículos, supera también en 4 el valor máximo legal. La ronda de Outeiro es ligeramente superior, con una media de 73 decibelios. Madrid y Granada Estos datos, comparados con otras ciudades españolas, no son nada. Lugares como Granada o Madrid tienen índices que superan en 20 decibelios los límites permitidos. No obstante, durante la medición efectuada el pasado jueves se han detectado algunos ruidos muy fuera de la ley. Durante 15 minutos se midió el paso de trece motos. De ellas, nueve rebasaron con creces el máximo permitido. Lo superaron en más de 15 decibelios. El sonido más alto registrado durante la mañana del pasado jueves fue el provocado por el griterío de los escolares de un colegio. Llegó a 109 decibelios, 69 más del máximo permitido. La calle Barcelona podría ser de las más tranquilas por la inexistencia de coches. Nada más lejos de la realidad. Su nivel de ruido oscila entre 62 y 64, le falta muy poco para la ilegalidad. El timbre de un móvil junto al sonógrafo, en General Sanjurjo, también podría considerarse ilegal, ya que supera en 3 el nivel de la ordenanza. El interior de una cafetería a media mañana, con una ocupación media de clientes, produce sonidos que oscilan entre lo legal y lo ilegal (entre 67 y 73).