Cerca de cuarenta empresarios exponen sus creaciones en el Palacio de Congresos
26 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Una perla blanca y enorme flota en las pupilas de un visitante del Salón. Traje oscuro y nudo de corbata inglés, parece calibrar si merece apostar por el brillo de su nácar. «Esa de ahí -señala la joya- procede de Australia. De mar abierto y aguas tranquilas», explica Juan Manuel Reoyo, de Sumiperla. El decimoquinto Salón de la Joyería gallega vivió ayer su segunda jornada con una asistencia moderada, «y es que el negocio ha decaído algo en los últimos tiempos por la crisis económica», explica Reoyo. A pesar de ello, hubo paseos de corbatas que vestían a los más importantes compradores de joyas del país, y los profesionales del gremio pudieron disfrutar de un baño de diamantes, zafiros, rubíes, esmeraldas y oro blanco. «Este es un salón con proyección gallega, nacional e internacional», explica Juan Candame, organizador de la muestra y presidente del Grupo Plaza Galicia. «Ya ha sido presentado en los eventos más importantes del mundo, en Las Vegas y Basilea», indica. Profesionales La muestra está dirigida específicamente a profesionales, por lo que el 99% de las miradas que escrutaban ayer cada escaparate sabían lo que veían. «Lo cierto es que la colección que más nos ha gustado es la de Óscar Rodríguez. Es espectacular: rompe con todo, mientras que la que exponen los demás es muy tradicional y demasiado clásica», comentan Begoña y Paula, dos profesionales de la joyería que se acercaron desde Pontevedra. Candame confiesa sentirse atraído más por las joyas de raíces gallegas : «Como profesional, la vez que mayor satisfacción he sentido ha sido al restaurar el torque del museo arqueológico. Es increíble cómo un artesano pudo lograr tal perfección con métodos tan arcaicos». El Salón Ciudad de La Coruña sirvió además para comprobar las diferencias entre la joyería gallega y el gremio europeo. «Los gallegos son más artesanos y trabajan con un material de mayor calidad. Otros países europeos, sin embargo, producen joyas en serie, utilizando equipamiento de alta tecnología», resume Candame. Escaparates Entre los escaparates que inundan el Palacio de Congresos se pueden rescatar relojes con corona de diamantes, collares de oro blanco con diamantes de tallas princesa y baguet , y sortijas que no desentonarían en el dedo anular de Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes . Ahora sólo queda por ver si, cuando el salón cierre mañana sus puertas, la afluencia de profesionales es tan alta como en ocasiones anteriores. Esa respuesta depende, en gran medida, de la resistencia de los joyeros a la difícil coyuntura económica que abraza actualmente a Europa.