Os Castros tiene viviendas de hoja perenne: hace veinte años que las sábanas blancas no se caen de las ventanas del barrio «mimado» del gobierno local
18 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El turista que entra en A Coruña por el puente de A Pasaxe puede tener una imperdonable confusión: quizá llegue a pensar que la gente de Os Castros es del Madrid. Todo por que las sábanas blancas sustituyen a las banderas deportivistas en las ventanas de las casas del mirador. Si el turista irrumpe en la ciudad después de un día de descargas, la sensación puede ser todavía más equivocada: es probable que se le ocurra que en Os Castros son de la Juventus de Turín o del Newcastle inglés. Y es que los uniformes de esos dos equipos combinan el blanco sábana con el negro carbón. Pero se equivocaría, porque, guerras del coque aparte, en Os Castros son muy del Dépor. Cada domingo de partido se forman colas tremendas de forofos que viajan a Riazor. Si el equipo juega fuera, son los bares y no las carreteras los que se llenan de aficionados. Claro que los atascos no son sólo los domingos. También los hay los jueves, desde que los vecinos del barrio decidieron bajar las sábanas (blancas o negras) a la calle y cortar el acceso a la rotonda para llamar la atención sobre lo sucia e insalubre que es la carbonilla. Ese es el principal problema en Os Castros y el único motivo para que los coruñeses se enfaden con los habitantes de una de las zonas más queridas de la ciudad. La quieren sobre todo en el Ayuntamiento y para saberlo basta con echar un vistazo a las reformas acometidas en los últimos años. Colas en el polideportivo Faltaban zonas verdes y apareció el parque de San Diego, con un polideportivo donde la lista de espera rivaliza con la de la Seguridad Social: son ya 1.626 las personas que buscan hacerse con una plaza. Si alguien echaba de menos un centro social en condiciones, se levantó uno de los mejores dotados de A Coruña. Con el tráfico pasó algo parecido: un túnel sirvió para regatear al ruido y la peligrosidad del continuo paso de coches al salir de la ciudad. Y si se peatonaliza el tramo de General Sanjurjo, el distrito tendrá también una zona que permitiría potenciar notablemente la vida comercial. Claro que aún falta una buena red de pluviales, y barandillas en las escaleras y más alumbrado y también columpios en los parques. Sobre todo columpios en los parques para que los niños de Os Castros sean conscientes de que los reyes traen al barrio «mimado» algo más de carbón.