El sorprendente imitador de «Crónicas marcianas», Carlos Latre, presentará el sábado en el Palacio de la Ópera su show «Uno más uno no son dos»
25 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.La clonación humana ya es posible. Hablar con Carlos Latre es como hacerlo con cientos de personajes a la vez. No puede evitar dejar en libertad alguna de las múltiples personalidades que lleva dentro. De su boca salen con una facilidad pasmosa un: «Estoy confundido», con la voz de Dinio, o un «¡Controoool!», de la pitonisa Lola, a la vez que relata sus nuevos planes. El Palacio de la Ópera le recibirá el sábado junto a Xavier Deltell. Están de gira con su espectáculo Uno más uno no son dos . Y, desde luego, que no son dos. En hora y media imitarán a cerca de 170 personajes. Por supuesto, le darán la pincelada gallega. «Haremos a Luz Casal, Manquiña y Manuel Fraga», asegura Carlos Latre. Este humorista de mil caras cuenta que empezó fijándose en maestros del humor como Cruz y Raya, y Martes y Trece. A partir de ahí, comenzó a crear sus propios personajes. Embalado, su primera estación fue la radio. «Después me llamó el marciano jefe», cuenta. Crónicas marcianas le encumbró. Sobre las críticas que el espacio de Telecinco ha recibido, Carlos responde tajante: «Al que no le agrade que cambie de canal. Es posible que te guste o no, pero nadie puede decir que es un mal formato». Este año está siendo fulgurante. En RNE participa en dos programas: Buenos días y La ola . De lunes a jueves, la cita con los marcianos, y además, la gira de Uno más uno no son dos . «Lo llevo con mucha calma y sin pensarlo demasiado. Me dosifico en cada momento. Pero, está claro, que este año voy a trabajar más que un semáforo», subraya entre risas Latre. Parece que nadie se podría resistir a la aguda imitación del marciano, pero él mismo reconoce que hay personajes que le resultan difíciles de imitar: «A Coto Matamoros no he conseguido imitarle. Mercedes Milá tampoco es nada fácil. Lo más duro para mí son las voces femeninas». Eso sí, su creación propia, Bea, a la que tiene mucho cariño, le sale a la perfección. «Me gusta Bea porque la he ido modelando como a una figura de barro», dice. Pero no reniega de los famosos y conocidos. «El efecto sorpresa que tienen los personajes imitados, cuando Sardá dice: 'Hoy tenemos con nosotros a...' es impresionante», dice. A pesar del éxito, Carlos aclara que sigue siendo el mismo. Está abierto a todo. No le hace ascos a cualquier oferta que se le presente. La interpretación le atrae y ya ha participado en El oro de Moscú, de Jesús Bonilla? pero, antes que en el cine, sus admiradores le tendrán en directo.