El diputado del Partido Popular ofreció una conferencia sobre la Ley de Partidos El político cree que la ilegalización de Batasuna es un gran acierto en la democracia
23 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.A «El único conflicto vasco que existe es el terrorismo». Lo dijo ayer José Manuel Romay Beccaría en el Club Financiero en una charla organizada por el Rotary Club. Ni un alfiler cabía en el salón de actos. Allí estaban para escuchar al diputado el conselleiro del Política Territorial, Xosé Cuíña, y los responsables del Partido Popular en A Coruña. José Manuel Romay comenzó su intervención aclarando que el verdadero conflicto vasco «es el que ejecuta, ampara, apoya y financia el terrorismo», de ahí que la Ley de Partidos impulsada por el Gobierno «signifique un gran acierto porque impide que esas agrupaciones antidemocráticas funcionen libremente como apoyo a ETA y porque supone todo un espaldarazo a los que defendemos la libertad». El ex ministro también se refirió a la postura del PNV. La tilda de «moral, jurídica y políticamente inexplicable». Según Romay Beccaría, el partido de Arzallus «ataca una ley que no busca la ilegalización de las ideas, sino de las conductas de quienes apoyan, amparan y sirven a los terroristas, a los que matan». Fuerzas democráticas Asimismo, cree que el Partido Nacionalista Vasco «pierde una ocasión inmejorable para ponerse del lado del Estado de Derecho y sumarse así a las fuerzas democráticas que no buscan otra cosa que la paz, que ETA deje de matar. Y el camino para conseguir la erradicación del terrorismo en el País Vasco es llevar adelante esta ley». Sobre el auto del juez Baltasar Garzón, el diputado popular opina que los que lo critican «tienen a la Justicia como arma. Si no están de acuerdo con las actuaciones de un juez, que las recurran. Todos han de comprender que un Estado de Derecho exige respecto a las actuaciones judiciales y, si no se está de acuerdo, no cabe otra cosa que el recurso». Para finalizar, Romay Beccaría auguró el final de ETA como algo no muy lejano. «La unión de los partidos demócratas es la mejor arma del Estado de Derecho para impedir que algunos partidos que se hacen llamar políticos se dediquen a actividades terroristas, apuntando incluso a las víctimas», concluyó Romay.