Las mujeres comenzaron en los sesenta a practicar el balompié

La Voz

A CORUÑA

BLANCO

Los primeros partidos disputados por coruñesas se celebraron en el campo de Elviña y los cronistas de la época los consideraban «divertidísimos»

07 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Al principio fue una diversión de Carnaval, pero acabó consolidándose. Era el fútbol femenino, algo que, como el toreo, parecía privativo de hombres. De los primeros encuentros celebrados en A Coruña hay que destacar el celebrado en el campo del Relámpago de Elviña el 14 de febrero de 1961. Allí se enfrentaron dos equipos femeninos, uno de casadas y otro de solteras. La Voz reseñaba que fue «un encuentro divertidísimo». Las incidencias del partido fueron seguidas por cientos de personas hasta el punto de que las cercanías del campo, próximo a la avenida de Alfonso Molina, quedaron colapsadas por los vehículos de los espectadores. Resultaron vencedoras las solteras, por 4-3. Esta celebración _añadía La Voz_ demostraba que «si ellas se lo proponen podían hacer un campeonato oficial». En las fotos publicadas en el periódico se advertía que los equipos contaron con «médica» y «masajista». Cucarella, el masajista del Deportivo, se había ofrecido como tal, pero fue rechazado, a pesar de su reconocida honorabilidad. Al día siguiente, Vituco Leirachá, que firmaba como «Vicencio», entrevistó a varias jugadoras, destacando Olga, la defensa central de las casadas. Comenzó quejándose, faltaría más, de la labor arbitral, dejando deslizar que la colegiada podía estar sobornada. Era ésta una viuda que pitó un penalti que se sacó de la manga, o de las medias. El partido acabó suspendiéndose cuando faltaban diez minutos, debido a que el público se fue acercando peligrosamente a las jugadoras, tras invadir el terreno de juego. La pionera Olga se destacaba, dada su estatura, en cortar el juego por alto y se vanagloriaba de que no daba patadas, al revés que las solteras. Apuntaba Olga que habían sido de las primeras en practicar este deporte en Galicia y que a partir de ahora se iba a conocer Elviña no sólo por la famosa batalla sino por las «mujeres futboleras». Al año siguiente se jugó también en Elviña, aprovechando los carnavales, continuándose en el verano con otro partido en Iñás. Se disputó éste el 27 de agosto y contendieron los equipos de «Promesas» y «Viejas Glorias», triunfando estas últimas por 3-2, aunque para ello tuvieron que recurrir a la tanda (sólo se ejecutaron dos) de penaltis, ya que el tiempo reglamentario había terminado con empate a dos. Un tanque en la delantera En la información de La Voz se apuntaba que las «promesas» confesaron no poder seguir el ritmo de sus rivales en el segundo tiempo. Entre los detalles festivos que rodearon al encuentro destacó la entrada en el terreno de juego correctamente alineadas y encabezadas por un trío de gaiteros. También destacó la actuación de la guardameta del equipo de las promesas, especialmente ante los acometedores remates de la delantero centro del conjunto rival, un auténtico «tanque» de unos cien kilos.