A «La vida sexual de los peces del Aquarium es mucho más movida de lo que se cree». Antonio Vilar, biólogo de la Casa de los Peces, vigila la cuarentena de los pequeños nuevos inquilinos del Finisterrae. A pocos metros, en la sala Nautilus, innumerables enemigos aguardan su oportunidad para cenar escualo. Los siete alevines de tiburón son el resultado final de un «escarceo amoroso» que tuvo lugar en el museo, hacia noviembre pasado. Técnicas para flirtear ¿Cómo flirtean estos tiburones? Los humanos se muerden la oreja, «y este tipo de escualos la aleta. El macho, o los machos, mordisquean la cola de la hembra». Intimidad, ninguna: «Para ellos somos o un simple decorado o un motivo de diversión. No se esconden de nosotros para aparearse», asegura Vilar. Ese fue el motivo de que la cópula pudiese ser vivida en directo por varios miembros del Aquarium; de todos modos, aquellos que no estuvieron presentes sí pudieron observar momentos antes signos inequívocos de lo que iba a ocurrir: «Esta especie de tiburón tiene dos pterigopodios, una especie de penes que se hinchan y se mueven antes de aparearse», relata el biólogo. A escondidas Conseguir echar un vistazo a otras de las fecundaciones del Acuario es mucho más difícil, cuando no imposible. Algunas especies dejan sus huevos escondidos de los ojos del hombre, y no necesitan copulación para tener descendencia.