Don Juan Carlos saludó a sus rivales en la segunda jornada de la regata Caixa Galicia. El monarca se mostró encantado por la imagen que luce A Coruña. Una cena informal para 250 personas cerró los actos del día
31 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.A toda vela Entre la Cutty Sark y la regata Caixa Galicia conozco el puerto mejor que mi casa. Además, tengo la oportunidad de conocer gente de todo el mundo. Por ejemplo, Iñaki Torres me presentó al norteamericano Robert Hopkins , que forma parte del equipo del barco de la corporación financiera. Su currículo deportivo es tan largo como el mástil de la embarcación. Rey deportivo Pero la estrella de la jornada, no podía ser de otra manera, fue su Majestad, el Rey Juan Carlos , que fue un ejemplo de deportividad, saludando a todos sus rivales, como a José Luis Doreste , campeón olímpico de vela y patrón de la embarcación Espirito Santo . A su llegada a la dársena coruñesa, puntual, hacia las once de la mañana, volvió a mezclarse con los presentes. Entre el público las hubo afortunadas. Ellas, siempre más echadas p¿alante , lograron superar las rígidas medidas de seguridad y fotografiarse con el Rey, que pretendía ser uno más en la regata pero al que las pasiones que levanta no se lo han permitido, aunque se comportó en todo momento como uno más de los participantes. Amante de la buena mesa El primer día de la competición, Don Juan Carlos probó el pan de queso que sirven en la carpa instalada en el puerto. Me cuentan que le gustó, ¡y de qué manera! Ayer, antes de zarpar, pidió cuatro bolsas llenas de este manjar. También solicitó algunas botellas de agua con el Village. Eso, en el tiempo en que le dejó libre su teléfono móvil, del que no se separó ni un momento. Sus comodidades Los del Club Náutico y la Corporación Caixa Galicia se han portado y en las instalaciones deportivas habilitaron una sala para uso exclusivo del Rey, que también charló con Julio Feo , ex-asesor de Felipe González, y con Carlos Gutiérrez , segundo en la cúpula de Citröen España. Pude verla. Es la sala de juntas y, allí, colocaron unos sillones y un televisor, con una cadena de música. Al Rey, dicen, le llamó la atención el archivador que guardan allí. Y también, según le comentó a Gabriel de Llano , la ciudad. Espontáneo, Don Juan Carlos, exclamó «¡qué ciudad más bonita tenéis». Reconoció haberla visto más en detalle ayer, porque el primer día apenas tuvo tiempo de conocerla. También le gustó el Pazo de Mariñán, en donde se aloja. Dijo que se sentía cómodo allí. Los agradecimientos Su Majestad dejó escrito en el Libro de Oro del Náutico: «Es un honor venir a este club a regatear en estas aguas». Al Rey marinero le gustan también las aguas coruñesas. Y las olas le parecen más cómodas que las del Mediterráneo, aunque se quejó de la dureza del regateo, que no es un término exclusivo del fútbol. Y la cena Cien regatistas (dos por barco), el comité de honor, la junta directiva del Náutico, miembros de la Corporación Caixa Galicia, los presidentes de los náuticos de Baiona y Sanxenxo y representantes de los patrocinadores. Total, 250 invitados a la cena informal, sin corbata, que comenzó pasadas las 21.30 horas. Cosas de casa para el menú, con una filloa rellena de langostinas para empezar, un rodaballo a la plancha con flan de grelos y patatitas hervidas de segundo plato y, de postre, pan viejo con helado, salsa de toffe y piña. El Rey compartió mesa presidencial con el presidente del Náutico, Gabriel de Llano; el presidente de la Corporación Caixa Galicia, José Luis Méndez ; el alcalde, Francisco Vázquez ; y el delegado del Gobierno. Arsenio Fernández de Mesa . Cuentan que hubo mucha camaradería, y me lo creo. Qué envidia habérmelo perdido.