HEMEROTECA Franco trae la lluvia

Carlos Fernández A CORUÑA

A CORUÑA

29 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Contaba el compositor Ramiro Cartelle que no había visto llover tanto en su vida como el día en que Franco llegó por primera vez a A Coruña, tras su triunfo en la Guerra Civil, y eso que era en el mes de junio. Uno no sabe qué poderes tenía el Caudillo, pero su llegada a Galicia congregaba la lluvia y hacía complicado su recibimiento a las autoridades. Porque Franco, además, no usaba paraguas ni quería que nadie portase uno para cubrirle. El Caudillo, como buen legionario, siempre a cuerpo descubierto. El ministro de Marina, almirante Moreno, le esperaba, con uniforme de gala y lleno de medallas en la escalerilla de la Dársena, llena de alquitrán y verdín, que la hacía resbaladiza cual pista de patinaje. El alcalde Molina solía llevar chistera, lo que al menos le protegía la cabeza. Lo tenía mal el arzobispo Quiroga Palacios, con sus incómodos faldones. Dos años antes, Franco viajó al Sáhara español. En una de las villas que visitó hacía diez años que no llovía y, justo el día antes, cayó una repetición del diluvio universal. Los moros recibieron al Caudillo como si fuera un maná del desierto.