Mariscar en ría revuelta

Xurxo Fernández Fernández
Xurxo Fernández A CORUÑA

A CORUÑA

13 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

La delegada de Pesca admitió que son «demasiadas cosas» las que hay que solucionar en A Pasaxe. Bajo el puente se vive un problema de chabolismo y otro de marisqueo ilegal que, en ocasiones, siguen caminos paralelos. ¿Quién compra la almeja? Esa es la pregunta con premio. Si los furtivos siguen faenando es porque no les falta mercado donde colocar el marisco ilegal. Algunos vigilantes señalan al comprador como la persona que paga para que les agredan. Una forma de vida En las chabolas de A Pasaxe son muchos los que reconocen dedicarse a una actividad que les puede reportar 120 euros en un día. Es, junto a la chatarra y la venta ambulante, la base económica de muchas familias y no la abandonarán si no les ofrecen alternativas. Vigilantes indefensos Los vigilantes de la cofradía tienen una tarea delicada. Su tarea no puede ir más allá de las propuestas de sanción a los furtivos. Pero muchos ilegales se niegan a identificarse e incluso los hay que van encapuchados y llegan a agredir a los agentes, que no llevan mecanismos de defensa. Sólo ante la Guardia Civil o la policía nacional y autonómica se arredran los furtivos. Cuando atrapan a un ilegal, se expone únicamente a una sanción administrativa y la mayoría se declaran insolventes. La polémica de los carnés El año pasado, muchos mariscadores se quejaban de la falta de carnés. Se repartieron veinte más, pero muchos beneficiarios de la nueva distribución no respetan las vedas (en las que nadie puede faenar) y se unen a los furtivos.