Un inmueble con fachada de piedra y «galerías tradicionales coruñesas» sustituirá a la sala de la calle Rubine La piqueta echa por tierra otro escenario de los sueños cinematográficos de los coruñeses. Cae ahora el cine Riazor, una sala inaugurada en 1965 y que selló definitivamente sus puertas en 1998. Sus 1.500 butacas y los carteles de antiguos estrenos permanecían a la espera de sentencia desde hace cuatro años.
06 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Un cerco de vallas y el ajetreo de los obreros marcó durante la mañana de ayer el inicio del final de esta histórica sala de la calle Rubine. Más de tres décadas de celuloide serán sepultadas por las palas para despejar un solar de cerca de 740 metros cuadrados sobre el que se levantará un nuevo bloque de viviendas. Los operarios de la firma coruñesa contratada para ejecutar el derribo iniciaron ayer su trabajo con la retirada de la estructura que ocupaba la fachada, un gran porche metálico que tuvo que ser cortado en piezas pequeñas mediante la utilización de sopletes. Durante los próximos dos meses, la empresa se encargará de vaciar y demoler el inmueble para dejar libre el solar sobre el que se va a edificar un bloque de viviendas y locales comerciales. Demolición total El autor del proyecto, el arquitecto Manuel Peleteiro Bandín, explicó ayer que se ha optado por demoler totalmente el inmueble «porque no tiene ningún interés arquitectónico y porque presenta muchas deficiencias estructurales». Al contratrio de lo que sucedió cuando el grupo Inditex remodeló el cine París para transformarlo en tienda de moda, donde permanece el histórico letrero de la sala sobre la fachada, no habrá ningún recuerdo al Riazor en el nuevo edificio. En la parcela de 740 metros cuadrados se alzará un inmueble con 16 viviendas, distribuidas en siete plantas y un ático en el que se situarán dos dúplex. La entreplanta y el bajo se destinarán a locales comerciales, mientras que los dos sótanos que se excavarán bajo el nuevo edificio se dedicarán a plazas de garaje. El diseño del bloque de viviendas que se levantará sobre los restos del cine Riazor se sumará a la moda que triunfa actualmente en la ciudad. La fachada será de piedra y lucirá «las galerías tradicionales coruñesas», según subrayó el arquitecto Manuel Peleteiro. La obra también se apunta al reciente resurgir de la calle Rubine, una vía que había permanecido prácticamente al margen de la actividad inmobiliaria, y en la que actualmente se están construyendo otros dos edificios. En uno de los solares, el que ocupaba el café Boulevard, se demolió un frente de galerías para levantar un nuevo inmueble. En otro punto de la calle se ha vaciado el interior de una casa de galerías, de la que se conservará la fachada. Una grúa simboliza la resurrección inmobiliaria de una de las calles con más solera de A Coruña.