Congestión nasal a pie de playa

S.?B.?N. A CORUÑA

A CORUÑA

XOSÉ CASTRO

La inestabilidad meteorológica provoca un aluvión de catarros de verano en la ciudad La visita al médico se recomienda si el resfriado persiste más de tres días

03 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Si viviésemos 75 años, podríamos llegar a sufrir 200 resfriados. Todos juntos sumarían tres años enteros de tos y estornudos. Incluidos los veranos. Los catarros no se van de vacaciones. Los acusados cambios de temperatura, el brusco paso de la lluvia al calor y viceversa, han propiciado la llegada de una epidemia de clínex a la ciudad. El pañuelo de papel convive con la toalla de la playa. El constipado comienza a hacer su agosto. Los médicos no hablan aún de brote, pero sí reconocen que empiezan a pasar resfriados por sus consultas. Los achacan a la caprichosa e inestable meteorología. «Siempre se dan episodios catarrales por estas fechas porque el día empieza lloviendo, luego sale el sol y después no se sabe qué tiempo hará», señala Fernando Rial, médico del centro de salud de Elviña. Los más propensos a desarrollar esta infección vírica de las vías respiratorias superiores son los niños, las personas mayores y aquellas que padecen alguna patología respiratoria crónica como la bronquitis. El resfriado ataca también a quienes descuidan sus defensas. La duración media del catarro es de tres días. La visita al doctor no es necesaria mientras la enfermedad no se prolongue. «Si el sistema inmunológico responde, no conviene automedicarse», apunta Fernando Rial. En caso de que los síntomas persistan, sí se recomienda acudir al médico de cabecera. «Por si se pudieran presentar complicaciones», añade. Sin tratamiento específico No existe tratamiento específico para el constipado. Los antibióticos son inútiles y lo único que se puede hacer es reducir la intensidad de los síntomas para que el paciente se sienta mejor. «Es importante una buena recuperación para que no queden secuelas. Un resfriado mal curado puede conllevar algo más grave», afirma Rial. Los especialistas advierten también de un error de diagnóstico frecuente: confundir el cuadro del resfriado con el proceso gripal. El catarro produce dolor de garganta, congestión nasal y estornudos. A veces se presentan dolores de cabeza y musculares, pero nunca hay malestar general. La gripe, sin embargo, no siempre irrita la garganta o tapona la nariz, pero sí provoca cefaleas intensas, tos fuerte, debilidad y cansancio. La diferencia fundamental, no obstante, es que aunque el resfriado provoca sensaciones alternativas de frío y calor, no suele acompañarse de fiebre y, si la hay, nunca es alta.