Emilio Gutiérrez Caba, actor de cine, teatro y televisión
12 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El actor vallisoletano interpretará junto a María Adánez, hoy y mañana en el Teatro Rosalía, El príncipe y la corista, de Terence Rattigan, bajo la dirección de Francisco Vidal. Emilio Gutiérrez Caba, que ha recorrido todos los escenarios del país, asegura: «El Rosalía es uno de los mejores teatros de España». -¿Cuál es su secreto para adaptarse a los cambios de la escena? -Los directores han contado conmigo. Yo he sido muy independiente, y eso me ha ayudado. Probablemente sea lo que ha mantenido la regularidad de mi trayectoria. También me ha fovorecido que he diversificado mi carrera: desde pronunciar recitales, hasta dar clases de arte dramático, pasando por el cine la televisión y el teatro. -¿Y dónde se siente más cómodo? -Depende de la calidad y del tipo de trabajo. En teatro me han ofrecido papeles que difícilmente conseguiría en el cine, como Don Diego, de El sí de las niñas, o Arthur Kipps, en La mujer de negro. Estos personajes me han marcado. -¿Los Goya llegaron demasiado tarde? - Ganar dos Goya en la madurez de mi carrera ha sido algo circunstancial. Yo he sido valorado por el público. Los únicos que me están ninguneando en mi profesión son los poderes públicos. No sé si le caigo mal a alguno o a todos en general. Quizá sea porque soy una persona totalmente anárquica y muy crítica con el poder. -Si tuviese que elegir, con qué se quedaría: «Cine de barrio» o «Versión española». -Los dos sirven para promocionar el cine. Me quedo con la calidad de lo que ofrecen. Creo que no se debe excluir a ninguno de los dos programas. -¿La gente todavía le reconoce como «El Idiota»? -La gente inteligente me llama así porque conoce la obra de Dostoyevski, los que lo hacen por otro motivo es que no tienen nada que hacer. -¿Qué proyectos tiene a la vista? -En cine tengo dos. Uno de Álvaro del Amo en Madrid y La casa del dolor en Barcelona. También sigo colaborando en la serie de televisión Javier no vive solo, aunque esporádicamente, porque estoy en la cárcel.