Los hallazgos arqueológicos de la última década convierten al casco antiguo en un foco de atracción para turistas e investigadores
28 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Las piedras gritan cada vez más alto en la Ciudad Vieja coruñesa. Cientos de siglos hasta ahora ocultos en el subsuelo del casco antiguo han empezado a desvelar los secretos del lustroso pasado de los dominios del mítico héroe Hércules. El hallazgo de los restos de una muralla del siglo XIV en un solar de la calle Príncipe no es más que otro peldaño en la larga fila de descubrimientos con historia. Son ya más de cincuenta los años que han pasado desde la primera prospección, que tuvo lugar en el año 1949, pero son muchos los expertos que creen que bajo las actuales calles se oculta un amplio catálogo de vestigios con un potencial turístico y cultural de primera magnitud. Por eso, son muchas las voces que se han levantado ya pidiendo un plan concreto de actuación, con especial atención y protección a los restos que se van descubriendo en toda la ciudad. Para los eruditos, preservar el patrimonio arqueológico se ha convertido en casi una obsesión. Evolución Hasta 1985, estas actividades eran prácticamente marginales, limitadas, sobre todo, a las posibles aportaciones de mecenas más o menos voluntarios. Algunas cerámicas de la época de Alfonso XI, otros restos en la Dársena y pequeños descubrimientos en la calle Real eran el escaso bagaje que los estudiosos coruñeses tenían entre manos. Los descubrimientos se han multiplicado en la última década. El inicio de las obras de construcción del aparcamiento subterráneo de la plaza de María Pita supuso el banderazo de salida a la nueva fiebre por hallar objetos que aclararan el pasado de la ciudad. Y eso que muchos de los restos se deben a hechos casuales. El inicio de las excavaciones para acometer diferentes trabajos en el casco histórico multiplicó el número de yacimientos, especialmente en las inmediaciones de la dársena y O Parrote. Así, salieron a la luz las nuevas lápidas del convento de San Francisco, las estructuras de la calle de la Franja o los restos del Cantón, que actualmente se exhiben en el Museo Arqueolóxico. Nueva legislación A partir del año 1999, la nueva legislación obliga a todos los interesados en efectuar cualquier excavación en el perímetro de la Ciudad Vieja a realizar sondeos previos para evitar cualquier hipotética pérdida de material en caso de una obra incontrolada. Estos requisitos son especialmente exigentes en el caso del casco histórico y La Marina. Es el caso de la muralla hallada en la calle Príncipe. Las prospecciones iniciadas hace dos años desvelaron la existencia de vestigios con más de setecientos años de antigüedad. Ese afán de protección se extiende desde el Ayuntamiento. El alcalde, Francisco Vázquez, reiteró en numerosas ocasiones su voluntad de extremar la conservación y restauración de los descubrimientos arqueológicos. El modelo de algunas ciudades europeas, especialmente las franceses, atrae a los responsables políticos. Allí conjuga la protección de los recuerdos con una creciente industria turística que ayuda a preservar la memoria. Y ese es el objetivo de las autoridades municipales para el laberinto histórico de la Ciudad Vieja.