Rogelio Puente

La Voz

A CORUÑA

03 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Fue considerado como el máximo exponente de la pintura realista neorromántica gallega en el siglo XX. «Veo en los cuadros el escenario de lo que pudo ser», dijo en una entrevista a La Voz en 1994, tres años antes de su temprana muerte. Había nacido en La Habana en 1936, en el seno de una familia gallega. Estudió en el colegio La Salle de la capital cubana y, durante un curso (1947), permaneció como interno en la Academia Militar de Atlanta (EE UU). Pronto se vino para Galicia, residiendo desde 1950 en A Coruña. Terminó el bachillerato en los Maristas y cursó estudios de Derecho en Santiago, en donde obtuvo la licenciatura. En A Coruña conoció a su futura esposa, Marichi, y estudió pintura en el taller de Quintas Goyanes. En 1962 estudió Arte en Inglaterra. Viajó por Francia e Italia, realizando posteriormente en Madrid dos cursos de Arquitectura Superior y cuatro de Artes Decorativas. También celebró exposiciones en diversas capitales, españolas y americanas. En 1977 participó en la Exposición Nacional de Pintura de Bilbao y en otra efectuada en el Palacio del Cristal del Retiro, y dos años después fue galardonado en la categoría de retrato en el Premio Nacional Álvarez de Sotomayor. Invitado oficialmente, mostraría en 1980 su obra en Buenos Aires. Escribía, en 1981, Francisco de Pablos sobre su obra: «Puente es un realista romántico. Su pintura es intemporal y de buen dominio de la paleta, de manera que los efectismos escenográficos, que los hay, casi como en secuencia de un filme de Visconti, sean más ideales que formales». Exposiciones En 1981 expuso en Río de Janeiro, San Paulo, Recife y Brasilia, y al año siguiente fue invitado a representar a España en la Bienal de México, obteniendo al año siguiente el primer premio del certamen. También expuso en la República Dominicana y participó en el Festival del Mundo Céltico de Loriente (Francia). En 1985 firmó una exclusiva con la galería Wally Finday, que le organizaría una exposición en Nueva York al año siguiente, y una exhibición permanente de las mismas a partir de 1991. Rogelio Puente cultivó todos los géneros, desde el paisaje al retrato, imprimiendo a todos un peculiar e inconfundible estilo. Su muerte repentina de un ataque al corazón en 1997 cortó una carrera artística a la que esperaban todavía días de gloria.