En A Coruña de comienzos de los 40 sorprendió la presencia de María Antonia Dans, una chica de belleza extraña, algo salvaje, con pómulos altos, flequillo sobre la frente y un aire gozoso de libertad que transcendía los módulos puritanos y rutinarios de su tiempo. Uno de sus rondadores fue Elícegui, el estilizado delantero del Deportivo, pero María Antonia tenía muchos más admiradores. Su figura rotunda, su risa, su acento campesino, singularizaba la presencia de su personalidad llamada a trascender a través de una arte «naif» y mágico como ella misma, se escribiría en La Voz en un artículo con motivo de su fallecimiento. María Antonia había nacido en Oza de los Ríos el 9 de abril de 1920. Siendo aún muy niña, se trasladó con su familia a Curtis. Ya en A Coruña trabajó en el estudio de Lolita Díaz Baliño y entró en contacto con la obra de su sobrino, Isaac Díaz Pardo. En 1952 contrajo matrimonio con el periodista Celso Collazo, trasladándose a Madrid, en donde el matrimonio fijó su residencia. Asistió a clases en el Círculo de Bellas Artes. Destacaron sus exposiciones en Madrid a finales de la década de los 50 y en lugares como el Ateneo, la sala del Prado y la Dirección General de Bellas Artes. Exposiciones Ya en los años 60, expuso en Sevilla, Santander y Bilbao, además de Buenos Aires (1967). Obtuvo los premios Villa de París (1963), Unicef y Repesa (1970). También disfrutó de becas de la Fundación Juan March y del Ministerio de Educación y Cultura. Pintó murales para el diario Pueblo , el hotel Wellington, el ayuntamiento de Ribadelago, la iglesia de Meirás y el hostal de Bayona. En la década de los 70 realizó varias exposiciones, entre ellas, en Zaragoza, Barcelona, Madrid, Vigo, Santiago, A Coruña, Bayona y Valencia. Su pintura recreó el mundo gallego de su infancia, apacible y gozoso, con formas y colores aparentemente ingenuos. Llamaba la atención, asimismo, la intensidad de su cromatismo, el parco soporte formal y la dirtorsión de su perspectiva. La obra de María Antonia ha interesado a los más destacados críticos españoles, desde Camón Aznar a Moreno Galván y desde Sánchez Camargo a Antonio Campoy. Falleció en Madrid el 17 de febrero de 1988, y fue enterrada en la sepultura familiar de Curtis. Su hija Rosalía es una destacada artista cinematográfica.