Rugido de motores frente a varios escaparates de moda. La luz de la pantalla se refleja en las gafas de Xaime, que se afana por dirigir un turismo de gran cilindrada con sus pulgares. Junto a él, más de cien niños hacen lo propio, luchando con el mando de la Playsation 2 por conducir lo mejor posible. «Lo cierto es que no tengo mucha práctica con este juego», reconoce, «aunque mi momento está por llegar. Los juegos de snowboard y motociclismo se me dan mucho mejor». Ayer se celebró en el centro comercial Los Rosales la primera jornada del Campeonato de Videojuegos, en el que participan ciento cincuenta niños. La competición se desarrolla a lo largo de tres sábados, en los que los chicos luchan para demostrar su habilidad en diferentes juegos. Ayer se jugó la primera «eliminatoria», en la que el programa estrella fue Gran Turismo 3 , un aclamado videojuego de carreras de coches. Junto a Xaime está Jorge. Mientras espera su turno para batirse, se entretiene lanzando una peonza que contrasta con los ultramodernos sistemas de video que le rodean. Hace poco, un estudio reveló la fuerza e importancia que adquirían en los niños los pulgares, consecuencia de la dedicación a los videojuegos. El premio a los mejores pulgares del campeonato es una Playstation 2. Tanto Xaime como Jorge tienen la primera versión de la consola, y eso se nota cuando se ponen frente a la pantalla. Y, es que aún con nueve años, la experiencia es un grado. Y en lides de bits, la edad es en muchas ocasiones inversamente proporcional a la habilidad.