El futuro rey de Inglaterra visitó Elviña a comienzos del año 1931
11 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.A Coruña ha sido visitada a lo largo de la historia por viajeros de la mayor fama y prosapia. Desde el mariscal Petain y el rey Abdullah a George Borrow y Manuel Azaña, pasando por García Lorca y el general Perón hay un variado muestrario donde escoger. Uno de estos personajes fue Eduardo, príncipe de Gales, hijo del rey Jorge V de Inglaterra, que poco después sería el rey Eduardo VIII, ciertamente efímero, pues renunció al trono por el amor de una divorciada, Wallis Simpson, y se convirtió en el duque de Windsor. Llegó, con su hermano, a bordo del trasatlántico Oropesa , perteneciente a la Pacific Eteam Navigation Company, de paso para varios países sudamericanos, el 19 de enero de 1931. El buque arribó, con retraso, a la una y media de la tarde, fondeando en bahía. Estaban esperando a los ilustres visitantes el capitán general de la Región Militar, Pérez Herrera; el gobernador civil interino, señor Cebrián; el gobernador militar, general Valderrama; el comandante de Marina, Trullenque, y el alcalde accidental, Pedro Lage Lodos (el titular era Maximiliano Asúnsolo Linares Rivas); los banqueros Rodríguez Pastor y Pedro Barrié y el cónsul de Inglaterra, señor Guyatt. De incógnito El príncipe de Gales y su hermano venían de riguroso incógnito (Eduardo figuraba en la lista de viajeros como duque de Chester) y no había mucho público en los muelles. Vestían ambos viajeros un traje azul marino con ténues rayas blancas, así como abrigos color sepia (Eduardo) y azul oscuro (Jorge), y llevaban la cabeza descubierta. El alcalde entregó a ambos un album con una serie de fotografías de A Coruña y sus alrededores, un plano del monte de Elviña donde se libró, en enero de 1809, la batalla del mismo nombre, y una arqueta de plata repujada y de estilo gótico conteniendo un puñado de tierra del lugar donde se libró la acción bélica. En el frente figuraba la inscripción: «El Ayuntamiento de A Coruña a Su Alteza Real el Príncipe de Gales con ocasión de su visita a la ciudad». El primer lugar que visitaron el príncipe y su hermano fue el jardín de San Carlos, deteniéndose ante el mausoleo en el que reposan los restos de sir John Moore, escuchando el relato que hizo Eladio Rodríguez González, presidente de la Real Academia Gallega. Hay que señalar que Eduardo entendía el español gracias a las clases que del mismo le había dado el coruñés Antonio Pastor, catedrático del King College de la Universidad de Londres. El príncipe agradeció la información y la amabilidad que estaba recibiendo de las autoridades coruñesas. La comitiva pasó posteriormente por la plaza de María Pita para que los dos hermanos viesen el flamante Palacio Municipal, aunque no se detuvieron en él. Posteriormente enfilaron la avenida de la Marina y se dirigieron a los Cantones. La casa de Moore Al pasar por allí, el alcalde le mostró la casa en la que falleció Moore y le mostró la lápida que la ciudad había colocado en ella, señalándola como monumento histórico. La caravana continuó hasta la carretera de Monelos, señalándole el lugar donde había tenido lugar la batalla de Elviña. Los vehículos se detuvieron en el lugar de Monserrat, donde se había colocado una lápida de mármol conmemorativa del suceso bélico. Ante la piedra se había hecho una pequeña explanada. El príncipe descorrió la bandera nacional que cubría el monumento y se dieron vivas a España y a Inglaterra.