Entidades privadas mantienen la nomenclatura castellana de la ciudad ajenos al Constitucional No son fans de Massiel, aunque alguno, como en broma confesó el propio alcalde, se considera entusiasta del primer gran éxito español en Eurovisión. Y es que el artículo «la» se ha convertido en un símbolo de identidad de muchas entidades que se consideran «coruñesas de toda la vida». Es el caso por ejemplo, de la asociación Amigos de La Coruña, una agrupación sin ánimo de lucro nacida para defender las singularidades de la irónicamente bautizada «ciudad-estado». Y la lista es más amplia.
08 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El «la, la, la» se mantiene vivo en muchos rincones de la ciudad. Sus defensores se mantienen ajenos a la resolución del Tribunal Constitucional que considera obligatorio el uso del topónimo A Coruña como único legal para las instituciones oficiales de titularidad pública. El caso más evidente es el del Real Club Deportivo. El equipo de fútbol se ha convertido en uno de los embajadores de lujo de la ciudad y conserva el la en su nombre como muestra de respeto a sus estatutos. Incluso su nombre aparece íntegro en las pantallas televisivas de media Europa en cada sorteo continental, bien sea en español o en francés, con el ya conocido La Corogne . Sólo una asamblea extraordinaria, que parece poco probable, podría servir para variar esa designación de la entidad con mayor número de asociados de la ciudad. El puerto se ha convertido en otro reducto de defensores de la nominación en castellano del casco urbano. Aunque la propia Autoridad Portuaria o Sestico han adaptado su nomenclatura al gallego, lo cierto es que el resto de los colectivos conservan el topómimo con el la . Son, por ejemplo, los prácticos, los armadores (Arpesco) y hasta la Asociación de Mayoristas y Exportadores de Pescado. Como en el caso del Deportivo, otras asociaciones de carácter privado conservan sus nombres ajenos a cualquier polémica con el topónimo. Se trata del Real Club Náutico o el Sporting Club Casino. Pocos son los que se atreven a pronunciarse públicamente sobre la polémica. La mayoría se escuda en las decisiones de sus socios y se consideran al margen de enfrentamientos políticos. «Yo creo que cada uno tiene que decir el nombre como mejor lo sienta. No creemos que sea potestad nuestra meternos en ese charco», confiesa un portavoz del Náutico para mantenerse ajeno al conflicto idiomático. Claro que lo que más molesta a los defensores del gallego en el topónimo es que instituciones con capital público, como Emalcsa o el consorcio Turismo de La Coruña, se mantengan al margen de las decisiones judiciales ya firmes. «Es un proceso paulatino, que iremos afrontando poco a poco. Es como si ahora pretenden que el radiofaro de la torre de Hércules deje de emitir la señal de la ele en morse».