Acusan al empleado de una tienda de denunciar un robo que no existió

ALBERTO MAHÍA REDACCIÓN

A CORUÑA

josé tomás

30 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

El empleado de una tienda de regalos recibió la visita de un notario el 18 de julio de 1999 para comunicarle la fatal noticia de que estaba despedido. Tenía dos días para abandonar el trabajo y entregar las llaves del establecimiento. Él ya se lo olía. De hecho, había entablado conversaciones con su patrón para que le traspasara la tienda. Pero, finalmente, el dueño no quiso. El joven, al día siguiente, acudió a trabajar. Era su última jornada laboral y madrugó. A las nueve de la mañana, cuando se disponía a abrir el negocio, se llevó el susto de su vida. La tienda estaba vacía, hecha un solar. Ni lo pensó dos veces. Acudió a la policía a poner una denuncia por robo. Luego llamó al jefe y se le quedó cara de radiografía cuando el patrón le comunicó que había sido él quien se había llevado todo el género de la tienda. Dice que lo hizo porque no le quería devolver la llave del negocio. Y ayer lo volvió a decir ante un juez y delante del ex-empleado, que se sentó en el banquillo de los acusados para responder por una supuesta simulación de delito. El fiscal, aparte de pedir para el joven una multa de 3.000 euros, asegura que puso la denuncia por robo a pesar de ser sabedor de que había sido el jefe quien retiró los objetos de la tienda. El acusado lo niega. Incluso dice que parte del género le pertenecía.