De «tomadura de pelo y de esperpento» fue catalogada por los pasajeros del vuelo que tenía que tomar tierra, procedente de Madrid, a las 8.30 de la mañana en Alvedro, la decisión de Iberia de desviarlo a Santiago. La compañía argumentó problemas de visibilidad debido a la niebla. El avión había despegado con dos horas de retraso de Barajas y tomó tierra en Lavacolla a las 11.24 horas. A esa hora, y ya desde las diez y media de la mañana, la bruma había desaparecido, según los usuarios del aeropuerto coruñés.De hecho, los pasajeros afectados indicaron que minutos antes, a las 11.05, un aparato de la misma compañía que también procedía del aeródromo madrileño pudo aterrizar en la pista coruñesa. Una de las pasajeras mostró su indignación y afirmó que Iberia «nos envía a Lavacolla cuando se demostró que se podía aterrizar en A Coruña y que el aeropuerto coruñés estaba operativo». Esa aeronave tuvo que despegar de Santiago a las 12.15 horas.