La Asociación de Padres de Niños Cardiópatas visitó la Domus «Pero si habla fatal, no sabe decir nada». Dani tiene cuatro años y tres operaciones encima y la que no pronuncia palabra es Paula, su hermana pequeña, que no para de correr de un lado a otro. Los dos le ponen vida a la Domus junto al resto de chavales de la Asociación de Padres de Niños Cardiópatas de Galicia. Ellos fueron por una mañana el corazón de la Casa del Hombre.
07 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Iria lleva a los chavales y a sus padres de paseo por la Domus. La mayoría de los niños siguen con interés las explicaciones de la chica, pero algunos prefieren investigar por su cuenta. Son como cualquier crío, con ganas de verlo todo y muy poca paciencia. Eso es precisamente lo que explica María José, la asistenta social del Materno Infantil: «Estos niños hacen una vida completamente normal». Nadie diría que alguno de ellos ha pasado ya tres veces por quirófano. Las operaciones no les borraron la sonrisa. Porque, reír, ríen. Lo hacen mientras pegan la oreja a la barriga de la estatua-mamá en la que se puede oír a un futuro bebé pegando patadas. Luego viene el vídeo sobre el parto y los pequeños no pierden detalle, alguno con la boca abierta. Después está la sala de espejos, donde pueden hacerse más gordos, más delgados, más altos o más bajitos. Es la zona preferida de Pilar, que con cuatro años es de las mayores del grupo. En la primera planta, una sección con mucho significado: la dedicada al corazón. Allí se ven órganos de vaca, caballo y muchos animales más. También pueden comprobar cómo el músculo bombea sangre y el ritmo de sus latidos. Los pequeños miran con atención esa pequeña parte de su cuerpo que una vez estuvo a punto de jugársela.