LÓNGORA

La Voz

A CORUÑA

ÁNGEL PADÍN PLAZA PÚBLICA

21 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Una visita a las Mariñas y, en concreto, al pazo de Lóngora en plena efervescencia primaveral siempre es motivo de comentario. Especialmente en estas fechas que acercan la actividad del pazo a su tiempo esplendoroso cuando su principal morador Marcial del Adalid tecleaba su piano para dejarnos sus obras musicales que, en su mayoría, guarda la Academia Galega. Estaban allí convocados, en el pazo, los integrantes de Ferrol y A Coruña de la Universidad Senior, en una jornada de confraternización y cuyos componentes tuvieron incluso la posibilidad de escuchar dos obras de Adalid en voces de un cuarteto del coro Ludus Tonalis, que dirige el escocés-coruñés Ruppert Twyne. Con el suave sol primaveral, los árboles en flor y el césped tan verde que hubiera asombrado hasta el propio García Lorca el pazo ofrecía la posibilidad de soñar con la presencia no sólo del músico gallego y romántico por antonomasia sino de su esposa, la escritora Fanny Garrido, escuchándose asimismo los ecos de un Alejandro Pérez Lugín o de una condesa de Pardo Bazán, habituales en las tertulias que en sus jardines se celebraban cada verano. O de Canuto Berea, aquel gran coruñés que fue músico, director teatral y alcalde de la ciudad. Podía muy bien escucharse en los jardines del pazo su obra Un sospiro, preciosa melodía que sin duda conocieron Marcial y Fanny en su momento. Los estudiantes senior sí escucharon la historia del pazo, la de sus ilustres propietarios, las anécdotas correspondientes y tuvieron un cicerone adecuado en la persona de Santos Miguel Rivadeneira, encargado de la gestión y los servicios del pazo, un cubano originario de Soria, acompañado de su mujer, que tiene sus ancestros en Lalín, en la provincia de Pontevedra. Comentario general de los veteranos estudiantes: las dependencias de este edificio de la Universidad son ideales para eventos que requieran sosiego y silencio. Hoy es Instituto Universitario de Medio Ambiente y esa circunstancia también caló en los visitantes que viven una época en que el amor a la naturaleza y a su conservación son una constante de la humanidad. Ferrolanos y coruñeses senior cambiaron impresiones acerca del desarrollo del curso, una iniciativa que ha tenido un gran éxito y que irá en aumento porque las peticiones rebasan todas las previsiones. Lóngora ha sido este curso el punto de encuentro. El próximo tendrá a buen seguro un magnífico escenario en algún lugar de la ría ferrolana. redac@lavoz.com