Una empresa imparte cursos gratuitos de Internet a colectivos en riesgo de analfabetización digital Quieren navegar por el ciberespacio, pero no saben cómo remar. Para algunos la Red es tan inaccesible como la caja fuerte de un banco. La empresa Ofitel y Método Atlántico se ha propuesto «enredar» en las nuevas tecnologías a amas de casa, jubilados, desempleados y colectivos en riesgo de exclusión social. Corren peligro de convertirse en analfabetos digitales. Ofitel les enseña, gratis, el abecé de Internet: desde qué es un ordenador y cómo «chatear» hasta leer el periódico o hacer compras «on line».
15 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Ofitel y Método Atlántico es la primera empresa coruñesa en sumarse al programa del Ministerio de Ciencia y Tecnología Internet para todos. Forma parte de la red de cibervoluntariado que empieza a extenderse por toda España para facilitar el acceso universal a las nuevas tecnologías. «Es fundamental que gente como las amas de casa, los minusválidos o los jubilados no se descuelguen y queden en la cuneta de Internet», señala Ángel de la Riva, director de Formación de Ofitel. Un grupo de la asociación de vecinos de Os Mallos han estrenado el programa. El curso dura una semana y les sale gratis. La mayoría parte de cero, pero empiezan a hacer sus pinitos en la Red. «Quiero aprender a navegar como es debido, yo iba en plan autodidacta y me costaba más», comenta Nuria. Por su trabajo de comercial ha encontrado un filón en el correo electrónico. «Me tiene loquita, te comunicas al instante», asegura. Los grumetes del ciberespacio han descubierto en Internet un mar de posibilidades. Fina, profesora en una academia, utiliza el ratón para buscar cursos, becas, oposiciones y ofertas de empleo. «Hasta me he puesto a mirar viajes», dice. Loles, sin embargo, se ha puesto a navegar «porque estoy un poco desfasada». «Mi hija me pregunta qué es un chat y yo ni flores», cuenta. Jaime, un administrativo en paro y el más adelantado en el manejo de Internet, se ha apuntado «para aprender algo más». Su mujer le acompaña en clase. «Yo no tengo ni idea, es un mundo nuevo para mí», confiesa. De momento, el curso le ha servido para chatear con una prima de Londres.