El segundo campus coruñés

R. C. / S. B. A CORUÑA

A CORUÑA

XOSÉ CASTRO

El nuevo tipo de alumno de la UNED no trabaja y accede a los estudios desde la universidad presencial Con más de 4.600 alumnos matriculados, la mitad de ellos del área coruñesa, la UNED se ha convertido en el segundo campus universitario de la ciudad. El perfil de sus alumnos ha cambiado. El estudiante tipo ya no es un trabajador que compagina el ejercicio de la profesión con las aulas. El nuevo alumno de la UNED sólo se dedica a estudiar y suele llegar desde la universidad presencial. Sin las trabas de los «numerus clausus» y las notas de corte de la enseñanza superior convencional, la formación a distancia gana adeptos.

12 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

La UNED es ya la opción preferente de los estudiantes que desean cursar una carrera y la nota de acceso les ha dejado fuera de las aulas universitarias convencionales. Según el director del centro coruñés, Enrique Vila, aunque tras superar el primer curso los alumnos de la UNED pueden acceder a la carrera en la universidad presencial, «la mayoría continúa y termina aquí sus estudios». El prestigio adquirido por la formación a distancia es una de las bazas que juega la UNED en la captación de estudiantes. «La percepción de nuestra institución ha cambiado. Es algo que se ve, por ejemplo, en las ofertas de empleo, en las que se valora ser licenciado por la UNED», asegura Vila. La calidad de la formación y las características de los alumnos que cursan estudios a distancia son las claves de la cada vez mayor consideración social de los titulados por la UNED, integrada en la Asociación Europea de Universidades a Distancia junto con distintos centros de Gran Bretaña, Alemania, Portugal y Holanda. La educación superior no presencial entraña, según Vila, «una mayor dificultad que la convencional». Sin clases ni horarios, requiere de una mayor constancia por parte de los alumnos que, aunque cuentan con el apoyo de tutores, carecen de la figura del profesor y preparan las asignaturas en solitario. «Al final, eso se traduce en un mayor dominio de la materia», señala Vila.