«Yo no me creo la reforma»

A CORUÑA

KOPA

Rosa María Botana, placera

07 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Rosa María Botana Rodríguez tiene 47 años, se crió en la antigua plaza de Elviña y afirma que quiere jubilarse en una nueva. «Me acuerdo cuando el mercado era de madera y la gente de los pueblos venía con la mercancía en burros y el 1 (el bus) daba la vuelta en el medio de la plaza. Todavía se inundaba el río de Monelos», apunta. Adela, su madre, de la que heredó el puesto, fue una de las personas que vivió en activo la primera transformación del mercado. «Vendía quesos, huevos, mantequilla y miel. Yogures, de aquella, no había. Toda mi familia era `huevera'' y mi madre ya andaba en el estraperlo de la habas en tiempo de la guerra», recuerda Rosa. Dice que «los mercados se mueren», que agonizan lentamente. «Esta plaza necesita un arreglo, que instalen escaleras mecánicas o que pongan ascensores para la gente se anime a venir», asegura. Su puesto está al fondo de la primera planta, que sólo se salva tras subir unas empinadas escaleras, a las que les han instalado unas rampas de cuestionable utilidad y asombrosa verticalidad. «Paco tiene que gastar cartiños nas prazas y no tanto en centros comerciales. Con tantos sitios donde comer, no me extraña que estemos gordos», apunta con sorna. Duda que el Ayuntamiento apueste ahora por la remodelación. «Yo no me creo la reforma», dice con rotundidad. Eso sí, afirma que asumiría sin problemas un traslado durante las obras. «Lo que sea para mejorar. Me voy donde me pongan. Peor estamos así sin gente y con los comercios cerrados», dice mirando un pasillo en que sólo quedan seis puestos abiertos de un total de veintidós. Rosa María Botana afirma que el «declive total» del mercado de Elviña comenzó hace cuatro años. En su puesto también se notó la recesión, de tres personas para atenderlo ahora sólo queda ella.