CÉSAR WONENBURGER CRÍTICA MUSICAL
05 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Curiosa coincidencia: el mismo día -los lunes-, transcurren en paralelo el excelente ciclo de Jóvenes Intérpretes de la Barrié y Operación Triunfo, o lo que va quedando de ese publicitado concurso televisivo. Dos maneras de entender la música: una como gran negocio, aunque se quiera disfrazar con las más peregrinas etiquetas (ejemplar competición en donde se premia el esfuerzo de un grupo de jóvenes que de otro modo se entregarían al botellón; televisión de alta calidad por oposición a la basura catódica que nos invade; en fin...), y otra que tiene más que ver con el placer de reunirse en un lugar propicio para escuchar las obras que nos legaron quienes consagraron una parte de su vida, o toda incluso, al estudio del noble arte que consiste en combinar los sonidos en el tiempo. Los intérpretes del éxito efímero, flor de un día, reciben todos los parabienes: coches, dinero, popularidad, carreras prefabricadas. Los otros se tienen que conformar, en el mejor de los casos, con encontrar una plaza de docente en el conservatorio de su pueblo, que poco tiene que ver con la Academia de la popular Nina, y no siempre para mejor. Ahora acaba de pasar por la Barrié uno de estos últimos, el joven profesor de clarinete Asterio Leiva (Zurich, 1976), para demostrar que en la cantera musical gallega hay mucho talento. Si ejemplares fueron sus versiones de Rossini (con las bellas variaciones sobre La dona del lago), en las que salió a relucir el preclaro dominio del instrumento, la técnica a las puertas del virtuosismo, más adelante, sus versiones de Brotons y Poulenc sacaron a flote toda su honda expresividad. Bravo para él y para su compañero, el pianista Alejo Amoedo. Pero el coche se lo lleva Bisbal. Ciclo de Jóvenes Intérpretes de la Barrié Músicos: Asterio Leiva (clarinete). Alejo Amoedo (piano). Programa: Obras de Rossini, Kovas, Brotons, Poulenc y Yuste.