Un gimnasio en A Palloza

La Voz

A CORUÑA

JOSÉ TOMÁS

RAMÓN CASTRO CRÓNICA Los trabajadores de Tabacos pasean y hacen cursillos ante la falta de actividad «La gente pasea, para quemar grasas», explica un empleado. Así de triste es la situación en la Fábrica de Tabacos, una industria centenaria que se desangra día a día. Sin apenas actividad en estos últimos meses de vida, los trabajadores intentan pasar el tiempo de una forma llevadera. Unos mueven el cuerpo, otros siguen pequeños cursillos para entretenerse.

01 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

La factoría de A Palloza se muere por momentos. Dicen que en el futuro habrá allí un hotel, una bolera, cines, pisos de lujo. Quizá otra fábrica, el tiempo dirá. De momento, las paredes que vieron pasar a generaciones de coruñeses se han convertido en un pequeño gimnasio. Los trabajadores, cerca de doscientos todavía, cuidan la línea a base de paseos por las amplias instalaciones. También tiene la fábrica su vertiente de academia. «Hay cursillos para entretener a la gente», comenta Elvira Alfonso, presidenta del comité de empresa. Unos aprenden primeros auxilios, otros se inician en la informática... Es lo que hay. Altadis ha reducido la carga de trabajo hasta la mínima expresión y las horas pasan lentas en A Palloza. «Tenemos muy poca consignación -añade Alfonso-. Trabajan sólo dos máquinas, con tres personas en cada una, y a finales de mes ya no hacemos nada». La sindicalista y sus compañeros matizan: «Esta situación no nos gusta; todo lo contrario, preferiríamos estar trabajando hasta el día en que se cierre. Es lamentable estar así, parados». Las cigarreras, muchas de ellas hijas y nietas de cigarreras, ven con desolación el fin de una era, la desaparición de una estirpe. Saben que no hay solución. La mayoría se jubilará, otros deben emigrar por España. Muy pocos encontrarán un nuevo trabajo en A Coruña. «La verdad, no sé como estas mujeres aguantan todavía en la fábrica -decía el jueves un compañero-. Son todo coraje y orgullo».