LAUREANO LÓPEZ EL PERFIL Javier Losada, concejal de Hacienda
27 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Es puro nervio y le gusta saborear puros «sólo de vez en cuando», cuando la sobremesa es agradable. Entonces se lleva la mano al bolsillo y saca un artilugio dorado para caparlos. A caballo entre María Pita, la revitalizada Casa del Pueblo y el Modelo, donde ejerce de anestesista «sin cobrar un duro», para no perder la práctica y matar el gusanillo de su primera vocación, Losada es el auténtico Cuerpo de Bomberos del alcalde. Diez años menor que éste es, probablemente, el sucesor ideal, aunque cierra filas en torno a la expresión «después de Paco, Paco». Concejal de Hacienda y portavoz del gobierno municipal, Losada de Azpiazu chocó contra el premio Muro que la prensa local otorgaba a la antipatía, y del siniestro nació el Javier Losada de hoy, más dialogante y accesible, salvo cuando toca ser implacable con las mociones, ruegos y preguntas de la oposición municipal. La ética no está reñida con la estética, dicen que dijo Engels. Y Losada, impecable en el vestir, exquisito en el comer -La Penela, Casa Pardo, La Casona- con un hándicap más que aceptable en el golf, casado y con dos hijos, encarna el sueño coruñés de algunos. Es tal su confianza en las nuevas tecnologías que si Internet fuera La Meca se pasaría el día rezando. Declarado fan de juventud de Sofía Loren, lo más erótico que pasaba en tiempos por las pantallas, Losada duerme con el brasileño Jorge Amado y es lector entusiasta de Henning Mankell. El crack de la novela negra le ayuda a sobrellevar la esquizofrenia galopante de su teléfono móvil, que el día menos pensado se le pone en huelga y se exilia en su querido Veigue.