«A nadie se le ocurriría operarse del corazón en una consulta gratuita»

La Voz

A CORUÑA

R. D. SEOANE EL CRONÓMETRO Jeanette Badrán Blanco, especialista en Cirugía Plástica y Reparadora Es la colegiada 6.524 y así figura en su membrete. Jeanette Badrán, nacida en Barranquilla (Colombia) pero con nacionalidad española «y vecindad gallega», es cirujana plástica y reparadora, especialidad para la que reivindica el nombre que se merece y no la falsa etiqueta de «estética». Habla sin tapujos de los derechos del paciente, de no entregarse a falsas expectativas, pseudomedicinas y promesas de bajo precio pero alto coste. Los escrúpulos, cuando se trata de salud, son a veces garantía de supervivencia.

26 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Dieciséis años en A Coruña no le han limado el acento. Jeanette Badrán hizo la especialidad en el Canalejo y viaja permanentemente para actualizar técnicas. Atiende en su consulta -huye de la palabra clínica porque «no hago ni un lunar fuera de un hospital»- de Gómez Zamalloa. -Su especialidad llena páginas por sucesos luctuosos. -Se pierden más vidas de las que se publican. Hay que preguntarse por qué existen estos sitios y por qué la gente acude a ellos. -¿..? -Sanidad está supervisando los centros y esperemos que desaparezcan. Debe alertarse y proteger a la población de la oferta incontrolada, peligrosa y antiética de servicios médicos gratuitos de profesionales no cualificados. A nadie se le ocurriría operarse del corazón en una consulta gratuita. La gente debe estar informada sobre lo qué es la cirugía plástica y reparadora. No nos hemos preocupado de educarla. -¿Y qué es? -Es una especialidad de la Medicina, seria y responsable, que sólo puede ejercer un especialista titulado y siempre en un centro hospitalario. -Hay cientos de clínicas. -Las clínicas están autorizadas para determinadas técnicas. Para procedimientos con anestesia general hacen falta centros con UCI, anestesistas y enfermeras especializadas. -¿Por qué corren riesgos? -Falta honestidad, profesionalidad y principios morales. Eso lleva a actos irresponsables en los que el paciente paga un precio demasiado alto. La Medicina busca la salud, mejorar la vida, no arriesgarla. -¿Qué opción queda al paciente? -Debe saber que tiene derechos y exigirlos. Al médico, que acredite que actualiza sus técnicas. Y para ello no llega con ir a congresos, hay que cerrar la consulta y formarse operando con profesores acreditados. Además, ha de entender que tiene una responsabilidad compartida: debe cumplir las indicaciones del cirujano. -¿Sería la solución? -Evitaría muchas lamentaciones. La gente va con la perspectiva única de mejorar su aspecto y se olvida de las cosas profundas. El cuerpo humano es una unidad funcional integrada y no puedes desconectar la piel y sus anexos del resto del organismo.