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A CORUÑA

CÉSAR WONENBURGER CRÍTICA MUSICAL

23 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Según una anécdota apócrifa, digna del mejor Groucho Marx, el sobrino del compositor Giacomo Meyerbeer visitó un día a Rossini para llevarle una partitura que él mismo había concebido como homenaje al fallecido autor de El profeta. Rossini examinó pacientemente la obra y dijo: «Excelente pero, ¿no hubiese sido mejor que el muerto fuese usted y la música la hubiera compuesto su tío?». Pues, con los Dos bocetos sinfónicos, de Ernesto Halffter, pasa un poco otro tanto. Bien construidos, de acuerdo con los procedimientos de la época, el primero es un calco de Debussy, y el otro bebe directamente de Falla. Y ya puestos, ¿no son mucho mejores los originales? Tampoco el joven Mozart dio lo mejor de su arte en el Concierto para flauta número 1»; al menos no si se le compara con los logros que este mismo compositor alcanzaría en sus últimos conciertos para piano. Propina Por eso, casi más interesante que esta obra fue poder escuchar la propina de Debussy que regaló Emmanuel Pahud, un rostro familiar para quienes sigan en vídeo (ahora DVD, perdón) los conciertos de la filarmónica berlinesa. Pahud es un digno heredero de Rampal, todo expresividad. Las aclamaciones estuvieron justificadas. Para bien o para mal, la Primera, de Shostakovich, mostraba, ya lo que se podía aguardar de este compositor en el futuro. En germen se encuentran algunas de las claves de su irregular obra sinfónica: el gran orquestador no siempre sabía salir airoso de los laberintos en los que se encerraba, esa tendencia a la desmesura, al lado de su peculiar sentido del humor, a veces teñido de violencia. La versión de Víctor Pablo, al frente de una Orquesta Sinfónica de Galicia sólida, compacta, flexible, fue soberbia. Orquesta Sinfónica de Galicia Director: Víctor Pablo Pérez. Programa: Obras de Halffter, Mozart y Shostakovich. Solista: Emmanuel Pahud (flauta). Lugar: Palacio de la Ópera, programa de abono de la Sinfónica.