Las codiciadas piezas que expone la Fundación Barrié se pueden comprar en un comercio de A Coruña Es un autor de culto. El danés Verner Panton (1926-1998) es carnaza de museo, y su nombre se deletrea en las grandes enciclopedias. Una retrospectiva de su obra reúne en la Fundación Barrié parte de los iconos que este singular artista ha colado entre las cimas del diseño del siglo XX. Pero Panton no se resigna a una posteridad con aroma a naftalina, en las vitrinas de las salas de exposiciones. En la fundación, vemos al Panton de museo. En otra punta de la ciudad, las codiciadas piezas cuelgan el cartel de «se vende».
14 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Y es que los diseños de Verner Panton siguen vivos, todavía no son momias. «Parece una escultura colocada en medio de la estancia», reza el catálogo de la compañía Vitra. Se refiere a la legendaria Panton Chair. La empresa agita un curioso cóctel de arte e industria. Fabrica muebles de diseño, pero también posee el museo del que proceden las piezas de la exposición de la Fundación Barrié. En la ronda de Nelle, el paseante se topa con una escaparate sorprendente. Tras el vidrio se exhiben varias de esas esculturas y una silla con forma de corazón. Son Panton. En el interior del comercio Sutega -especializado en mobiliario vanguardista- aclaran que, en efecto, son piezas del catálogo de Vitra construidas a partir de los diseños originales del creador danés. «Las sillas Panton de plástico se venden bastante bien, pero nadie se ha animado todavía con la otra», apuntan. La otra es la Cone Heart. Una obra de arte en la que te puedes sentar. Subastas millonarias El último número de la prestigiosa revista The Art Newspaper publica un sesudo reportaje sobre la nueva fiebre que invade las galerías neoyorquinas. Los ricos coleccionistas destinan ahora sus fortunas a comprar grandes clásicos del diseño moderno. Lo llaman «artes decorativas» y los originales cotizan al alza en el mercado más inquieto del planeta. Las abultadas cifras a las que nos tienen acostumbrados las subastas de pinturas del siglo XX se repiten en las pujas por estos objetos, convertidos en esculturas contemporáneas para los salones de los magnates yanquis. Y ahí asoma nuestro Verner Panton. En diciembre del año pasado, la sala Philips de Nueva York vendió por 61.057 euros (10,16 millones de pesetas) un conjunto de mesa y cuatro asientos Cono. El récord de la galería llegó ese mismo mes con una serie de media docena de las célebres sillas S. Los ceros se acumularon hasta que la subasta alcanzó la plusmarca de 72.698 euros (12,10 millones de pesetas). A dos kilos el modesto mueble Panton.