Un vecino de Abegondo celebró ayer un siglo de vida junto a su esposa, con la que se casó hace 64 años «Toda una vida estaría contigo...» Eso dice una vieja canción y así, al pie de la letra, lo han tomado José María Sánchez Rodríguez y Carmen Rodríguez Suárez. Ambos nacieron en Leiro (Abegondo) y allí continúan tras 64 años de matrimonio. El de ayer fue un día especial para la pareja. Además de reafirmar su amor, como cada 14 de febrero, él celebró su cien cumpleaños. Con tal ocasión recibió la visita del alcalde, José Antonio Santiso, quien lo obsequió con una placa conmemorativa de su centenario.
14 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.El rostro de José María Sánchez no muestra las arrugas que se le suponen a una persona de su edad. Esto y otras circunstancias sorprendieron al regidor, que acudió al domicilio de su longevo vecino junto a la monitora municipal de la tercera edad, Teresa Villaverde Rodríguez. El enlace de este centenario y de Carmen Rodríguez, de 92 años, se produjo en plena Guerra Civil, pero ni el conflicto bélico rompió una unión a prueba de bomba y que dura más de seis décadas. Un récord ante el que se rendiría Cupido. La esposa dice con orgullo que el San Valentín lo han celebrado «sempre ben». Y como muestra de amor a su marido agrega: «Nunca marchei do pé del». La conversación con él resulta un poco más complicada. Su gran problema es la sordera. «Non oio ben, pero do resto vou ben», comenta con un tono pausado, que se vuelve ágil cuando habla del alcalde, al que llama «mandamáis». Una partida de tute Y es que José María Rodríguez, como su familia, no olvidará el gesto de Santiso Miramontes, que de algún modo ha instituido en el municipio el homenaje del Concello a los centenarios. El longevo vecino de Abegondo celebró ayer su cien cumpleaños de forma sencilla, pero hizo una de las cosas que más le gusta: jugar al tute. Así pasó buena parte de la tarde, en compañía de uno de sus tres hijos y de dos familiares. La gran celebración aún está por llegar. Así, para mañana se prepara un almuerzo en un restaurante de Visantoña (Mesía), en el que compartirán mesa y mantel unas treinta personas. Es una estimación de José María Sánchez Rodríguez, pero no el homenajeado, sino su primogénito, que anda por los sesenta. Vamos, que de su padre, el nombre y la sangre. La longevidad, ya se verá.