Un artista caído del cielo

La Voz

A CORUÑA

ANA LORENZO EL TESTIMONIO La viuda de Victorino Collantes recupera sus obras inéditas en una muestra en el Palacio Municipal «Nació pintando». No hay mejor definición para Victorino Collantes que la que da su viuda en esta frase. El desaparecido artista no tuvo tiempo a conocer las mieles de la fama. Una familia numerosa le hizo apartarse del mundo de las exposiciones y entregarse a sus hijos. Cuando la jubilación por fin le abría las puertas a su sueño, la muerte vino a cerrarle los ojos. Ahora, su viuda ha conseguido que una parte de su obra, compuesta de más de 150 cuadros, vea la luz.

09 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Desde Valladolid hasta A Coruña, pasando por Madrid, la vida de Victorino Collantes siempre estuvo unida a sus pinceles, aunque la mayoría de la gente nunca lo supo. Fue en la capital española donde Victorino Collantes comenzó su carrera como artista dorando y decorando iglesias con pan de oro, «una técnica muy difícil y muy cara que pronto tuvo que dejar», relata la viuda del desaparecido artista, Anunciación Martínez. Su estancia en la ciudad coruñesa se resume en una dedicación exclusiva a una familia numerosa, con siete hijos, tres de ellos sordos. «Tuvo que dar prioridad a sus hijos y relegar su faceta de artista a un segundo plano, aunque todos los días pintaba porque le relajaba». Estudio La afición de Collantes por la pintura era tal que su estudio se tuvo que reducir a un pequeño espacio en el salón de su casa, justo al lado de la ventana. «Como no paraba de pintar, tuvimos que encargar que nos hiciesen armarios empotrados donde tenemos guardados todos los cuadros, más de 150», cuenta Anunciación. Cuando la edad le obligó a dejar sus clases en el instituto de Someso para jubilarse, y sus hijos eran mayores para cuidarse solos, Collantes decidió comenzar a organizar una exposición en la que mostrar toda su obra. Para su viuda lo peor fue entonces: «De repente enfermó y murió; no pudo acabar de realizar esa exposición que tanto deseó toda su vida».