AGUA Y LUZ

JOSÉ LUIS GARCÍA LÓPEZ

A CORUÑA

09 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Me prestó asistir -que dirían mis primos asturianos- a una xuntanza de marcado color coruñés. Desde la exposición en torno a la vida y obra del porriñés -espero que sea correcta la alusión a ser natural de Porriño- Palacios, que, por cierto, ha sido trasladada al Kiosco Alfonso, no había vuelto al Círculo de Bellas Artes de la calle Alcalá de la Villa y Corte, uno de los edificios señeros de la obra arquitectónica de aquel. Con una gran afluencia de amigos se presentó el magnífico libro A Coruña. Agua y luz, una conseguida obra fruto de la profesionalidad y amor a La Coruña de dos paisanos que han hermanado su labor: Xurxo y César Antonio. Molina y Lobato; la belleza en color y en blanco y negro, el delicado texto y la exuberante fotografía. Diversos juicios y comentarios elogiosos fueron desgranados desde una nutrida mesa presidida por Pío Cabanillas Alonso -apellido de su abuelo materno, nacido precisamente en la plaza de María Pita,- y todos con el denominador común de Marineda. Entre las afortunadas intervenciones se me vienen a la memoria la encandiladora promoción de pasear por nuestra ciudad, como timbre de gran calidad de vida que proporciona a sus gozosos habitantes, del que Bieito presume disfrutar a diario; y la entonada lectura con la que Molina cerró la presentación, ortodoxo privilegio al jugar en casa como director del Círculo, del poema escrito por el soldado inglés Charles Wolf en memoria del heroico general Moore, emotivo y valioso como el que le dedicara Rosalía. Luego, saludos con una copa de buen Ribeiro en la mano. Y una notable presencia de La Voz arropando con su afecto al redactor jefe del mundo gráfico del periódico. Y unas vistas excepcionales de la Cibeles y Puerta de Alcalá iluminadas, flanqueadas por el Palacio de Correos, a la derecha, y el antiguo edificio del Banco del Río de la Plata -hasta hace poco Central, un montón de siglas que denominan la fusión de este con el Hispano Americano y el Santander- desde la atalaya del otro edificio, monumento que, en su conjunto, representan lo más paradigmático de la herencia que nos ha legado Palacios. Monumentos que, más en broma que en serio, el bueno de Valle Inclán quería que en la Tercera República fuesen destruidos. Ya es llegado el momento de pensar en la presentación del próximo, Xurxo: seguro que, por lo menos, rebasarás el alto listón que habéis dejado con agua y luz, o luz y agua, que tanto monta... redac@lavoz.com