Paderne, el municipio en penumbra

F. J. CASTIÑEIRA A CORUÑA

A CORUÑA

El apagón del miércoles dejó sin luz durante nueve horas a dos núcleos de población El pan se perdió en la cámara de fermentación, doscientos pollos casi se mueren de sed y más de una mujer salió de la peluquería con el pelo mojado. Son sólo algunas consecuencias del gran apagón que el miércoles se produjo en Paderne. En lugares como Gunduriz y O Tercio el corte duró casi nueve horas.

24 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Paderne debe ser uno de los municipios de la comarca que más energía eléctrica ahorra, pero a la fuerza. El apagón del miércoles ha sido un ejemplo más del deficiente servicio que reciben los abonados de Viñas, Chantada y toda la parroquia de Velouzás. Hasta nueve horas estuvieron sin luz los lugareños de Gunduriz y de O Tercio (Velouzás), seis soportaron los de Chantada (Souto), y cinco horas y media los de todos los núcleos de Viñas, excepto la aldea de Insua. El alcalde, César Longo, quien vive en Chantada y tuvo que echar mano de las velas, había calculado que la población afectada era de unas 700 personas. La cifra se ha incrementado hasta las 900, aproximadamente, al sumarse Condós a la lista de lugares que se quedó sin fluido eléctrico. Un industrial, José Ángel Navedo, recuerda que el fin de año de 2001 «lo pasamos a oscuras. Lo más triste -agrega- es que esto suceda cuando tenemos una subestación de Fenosa enfrente». Otra vecina, Pilar Diz, quien tiene una peluquería en O Tercio, tuvo que dejar ir a dos clientas «con el pelo mojado, porque el secador dejó de funcionar» y así estuvo durante nueve horas. Ana Vilariño no recuerda que sin haber tormenta se produjese un apagón tan prolongado en el lugar de O Tercio, y su vecina Susana Martínez tuvo que utilizar velas para dar luz a doscientos pollos y así que éstos pudiesen beber. «Os pobres morrían de sede», aseguró.