Un hombre sustrajo una pierna de cerdo, la subió a la moto y la perdió al caerse Francisco Tomé se coló por la ventana de un mesón y arrancó del techo un jamón. Se subió a su moto y buscó un lugar en el que podía dar buena cuenta del botín. No pudo. La policía lo persiguió y Francisco derrapó. Por eso, el juez decidió imponerle una pena de un año de prisión y retirada del carné.
23 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Esa otra guitarra que se toca con los dientes colgaba golosa del techo del mesón Casa Encarna, en la calle Salvador de Madariaga. Hasta las tres de la madrugada del 11 de mayo del 2000, que dejó de hacerlo. Cayó en manos de Francisco Tomé, que para llegar hasta él se coló como un gato por un ventanuco del establecimiento. Se echó el ejemplar al hombro y lo montó de paquete en su moto. Le dio gas al ciclomotor en busca de un cuchillo jamonero. Se veía ya tocando el arpa alimenticia cuando escuchó la sirena policial. Lo habían descubierto. Lejos de aplazar el banquete para mejor ocasión y entregarse a las autoridades, aumentó la velocidad aun a riesgo de su vida. Se saltó semáforos, circuló por parques y jardines, y esquivó al coche patrulla por las calles de la ciudad. Hasta que derrapó la rueda trasera de su moto. La pierna de cerdo cayó sobre el asfalto y Francisco, que llevaba el jamón como el que guía una cometa, siguió sus pasos. Ambos en el suelo, fue fácil atraparlos. Los agentes esposaron a Francisco y levantaron el cuerpo del delito, con el que acudieron al mesón para que su propietaria lo reconociera como propio. La dueña del establecimiento lo tomó en brazos, dijo que era suyo y preguntó por otro jamón. ¿Otro ejemplar? Al parecer, del mesón no desapareció uno, sino dos. Del otro, ni rastro. Se le preguntó a Francisco y negó el robo. Atenuante Llegó el día del juicio y el acusado reconoció que iba bebido. Su abogado aprovechó para solicitar que las cervezas podrían ser un buen atenuante que redujera la pena solicitada por el fiscal, como así fue. De los dos años de prisión que se pedía en un principio, el juez lo rebajó a un año. Más una indemnización de 45 euros (7.487 pesetas) a la dueña del mesón, pues ese era el precio del jamón. También fue castigado por un delito contra la seguridad del tráfico. La sentencia de la Audiencia Provincial dice así: «La conducción bajo los efectos del alcohol queda acreditada, puesto que el acusado reconoció haber ingerido alcohol, los agentes observaron en el procesado síntomas externos de embriaguez y que el ciclomotor circulaba a altísima velocidad, atravesó varios jardines e, incluso, fue necesario apartar el vehículo policial para evitar la colisión con el acusado. Además, no respetó diversos semáforos».