O. TRIUNFO

La Voz

A CORUÑA

CESÁR WONENBURGER CRÍTICA DE MÚSICA

22 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Los chicos de la Orquesta Joven nunca llegarán a ganar doce millones de pesetas (72.121,45 euros) con un disco en apenas unos días, como han hecho los de Operación Triunfo, pero a cambio disfrutan de un placer mucho mayor que esa gloria efímera, santificada por el dinero: reunirse para crear juntos gran música, música que conmueve los corazones, excita el entendimiento y puede llegar a transformar a las personas para mejor; pues su efecto es mucho más hondo, benéfico y duradero que el de cualquier hit del momento. Sobre Rubén Gimeno, el joven responsable de este proyecto sólido e inteligente, por su visión a largo plazo, dentro del desolador ámbito de la cultura gallega actual, y Michael Gilbert, de la Filarmónica de Nueva York, recayó la responsabilidad compartida de dirigir el programa, nada fácil. Ambos lo hicieron con gesto sencillo, clarificador, despojado de retórica. Los chicos respondieron con entusiasmo. Cualquier desajuste dinámico, entrada a destiempo o ligero problema de afinación son anécdotas puntuales, que se pulirán con el trabajo. En general, los progresos son evidentes y hubo momentos de lucimiento para todos: la cuerda respondió estupendamente a las exigencias de Ives, los vientos se lucieron con Mozart y el metal sobresalió en el titánico esfuerzo de tocar nada menos que la Segunda de Brahms. Ficha: Orquesta Joven de la Sinfónica de Galicia. Obras de Weber, Ives, Mozart y Brahms. Rubén Gimeno y Michael Gilbert, directores. Palacio de la Ópera.