«Los afganos deberían aprender a cantar»

La Voz

A CORUÑA

21 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Durante 31 años, desde su privilegiado atril de la Filarmónica, Michael Gilbert tuvo la oportunidad de trabajar con algunas de las mejores batutas del mundo. -¿Qué recuerdos guarda de sus directores: Leonard Bernstein, Pierre Boulez, Zubin Mehta,... ? -Muy buenos. Leonard Bernstein fue un gran músico, muy especial. Zubin Mehta es fuerte, claro, listo y con esa personalidad brillante. El interés de Pierre Boulez se centraba en el repertorio, en la música del siglo XX. -También conoció a Leopold Stokowski, el director que colaboró con Disney en la película «Fantasía»? -Stokowski ya era un anciano cuando lo traté. Era el gran jefe, autoritario, muy elegante y expresivo, y creaba el sonido más bello para una orquesta. Hacía las cosas a su manera, su cuerpo se movía con la música. Pertenecía a otra era. Estrenó obras muy importantes en Estados Unidos. -¿Cómo se siente después de lo que ocurrió en su país el 11 de septiembre? -Creo que el mundo se siente diferente con respecto a los norteamericanos desde entonces. Todos somos parte del mismo planeta, y cualquiera que quiera hacer daño, puede hacerlo. Las reglas han cambiado. No puedes dejar que la gente se escude detrás de una frontera para perpetrar crímenes. La gente del mundo tiene que unirse para que estas cosas no pasen. -¿Estaba en Nueva York cuando ocurrieron los hechos? -Sí. Vi al segundo avión estrellarse justo en el momento en que encendía la tele. La ciudad se paralizó y hubo un sentimiento generalizado de angustia, enfado y un dolor muy grande. La Filarmónica tocó el Réquiem de Brahms. Y fue my emocionante. La música es única para crear esa sensación de unidad, de estar juntos, callados, en una atmósfera espiritual. -¿La música puede ayudar a transformar a los pueblos? -En Afganistán, donde las mujeres no cuentan para nada y a los niños se les educa en el fanatismo, desde luego, sería mucho mejor si aprendieran a cantar, a tocar el violín o a jugar al fútbol. -¿No teme los posibles recortes de las libertades en su país? -Es la primera vez que me siento al otro lado del muro. No deseo que me molesten, quiero hacer lo que quiero; pero cuando se trata de la vida, los gobiernos tienen que actuar. Aunque es necesario que eso se haga de una manera controlada.