La supresión de un cargo dejó a la ciudad sin Capitanía General en 1990

La Voz

A CORUÑA

CARLOS FERNÁNDEZ HISTORIAS DE A CORUÑA Francisco Martínez Pariente fue el último mando con esa denominación Si usted pregunta a un coruñés donde está el Cuartel General del Jefe de la Región Militar Noroeste, recibirá una respuesta negativa o dudosa. Pero si pregunta por el Palacio de Capitanía General, cualquiera contestará que en la Ciudad Vieja, tras la iglesia de Santiago, o frente a La Solana. Sin embargo, desde hace más de una década no existe la Capitanía General ni el cargo de capitán general, que sólo ostenta el rey o algún militar de gran prestigio, como fue recientemente Manuel Gutiérrez Mellado.

12 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Todo comenzó el 3 de agosto de 1482, cuando los Reyes Católicos firmaron en la ciudad de Toledo una Cédula para que don Fernando de Acuña viniese al Reino de Galicia y fijase en él la Real Audiencia y la Capitanía General. La sede estuvo inicialmente en Santiago, trasladándose a A Coruña en 1564. El actual edificio que alberga el mando regional terminó de construirse en 1760, durante el reinado de Carlos III. Las obras fueron dirigidas por el arquitecto José Vergel y, para sufragar su coste, fue impuesto el arbitrio de un maravedí en cada azumbre de vino que se cosechó en todo el Reino de Galicia durante dos años. Incidentes Sonados incidentes fueron los acaecidos en 1893, cuando se trasladó la Capitanía a León, constituyéndose una Junta de Defensa, presidida por el alcalde coruñés Soto, que acabó toda ella en la cárcel, tras sonados mítines por la provincia y otros lugares de Galicia. De todas maneras, la protesta por este traslado surtió efecto y en 1896 volvió la sede a la ciudad coruñesa. Durante la Segunda República desaparecieron las Capitanías Generales y el propio grado de capitán general, así como el de teniente general, aunque conservaron el mismo los ya existentes, que fueron pasados a la reserva. Se crearon las Divisiones Orgánicas, correspondiendo la VIII a Galicia, Asturias y León, al mando de un general de División (también estaba en A Coruña la jefatura de la Brigada de Infantería, que ejercía como gobernador militar). Fusilado El último de los jefes de División Orgánica de la época republicana fue Enrique Salcedo Molinuevo, fusilado en el castillo de San Felipe por negarse a participar en el alzamiento del 18 de julio de 1936. El régimen de Franco volvió a crear las Capitanías Generales y el cargo de capitán general, correspondiendo la VIII a Galicia, que continuó con su sede en A Coruña.