Fiebre del sábado tarde

La Voz

A CORUÑA

XOSÉ CASTRO

SUSANA BASTERRECHEA EN DIRECTO Los ex-«Operación triunfo» Juan y Geno arrasaron sin cantar en su visita a la ciudad «Para el público somos casi de la familia». Pues la de Geno y Juan, o lo que es lo mismo, la octava parte de «Operación triunfo», se cuenta a centenares. Los expulsados de la Academia provocaron ayer en El Corte Inglés una cola kilométrica de fans, con el disco de alguna de las ocho galas en la mano, sedientos de autógrafos y besos. Los gritos rompieron la barrera del sonido y más de una se emocionó hasta la lágrima al ver a los nuevos ídolos televisivos en carne y hueso. La «triunfomanía» fue histeria colectiva.

12 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

A él le gritaron «tío bueno». A ella, «guapa» y «cachonda». Y todos cantaron, varias veces, el tema estrella de Operación triunfo mientras hacían cola para acercarse a Geno y Juan. Sólo faltaron los mecheros encendidos. «Esto es de locos», comentaban los resignados padres que acompañaron a sus hijos a la cita con los expulsados del programa con más tirón de la temporada. Ya no están en la Academia, pero viven en la sucursal del triunfo, una segunda casa en la que el eurovisivo Mikel Herzog les enseña que la fama cuesta, aunque televisada se lleve mejor. Los más madrugadores se apostaron a las tres de la tarde para cazar la dedicatoria de las nuevas estrellas, que no se quitaron la sonrisa en dos horas largas. «Son iguales que en la tele», decía un chaval que apretaba con fuerza el disco dedicado por Juan con un rotulador dorado. «Geno me caía mal, pero ya no», confesaba una niña, extasiada por haber estado sólo a dos centímetros de la canaria. La fiebre hubiese pasado de cuarenta grados si firmase discos algún David. «Yo quería que viniese Bisbal», decía una adolescente sollozante. «Pues Bustamante es más guay», replicaba otra. Pero con o sin ellos, el escándalo se montó a base de decibelios, los de las canciones de Operación Triunfo y los del desenfreno de los fans. Juan y Geno, encantados con tanta pasión, pero agotados por la gira. «Es lo duro, viajas mucho y duermes poco», confesaron.