R. D. SEOANE LA ENTREVISTA Francisco Alonso Fernández, catedrático de Psiquiatría y Psicología Médica de la Universidad Complutense de Madrid Tiene las claves de la depresión. Y así ha titulado el libro que ayer presentó en el Hospital San Rafael. Ovetense afincado en Madrid -es catedrático emérito de la Complutense-, Francisco Alonso Fernández visita de nuevo la ciudad en la que ejerció durante veinte años y donde, cuentan las buenas lenguas, llegó a tributar más a Hacienda que los cirujanos. Corrían entonces los años 50 y 60 y visitar al psiquiatra era casi cosa de locos. Pero la angustia sobrevive a modas y eras. Ha escrito sobre el genio y el ingenio, el deseo y la adicción y varias editoriales se disputan la reedición de su «Psicología del terrorismo».
10 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Francisco Alonso Fernández es un fijo en la bibliografía sobre psiquiatría y referencia para especialistas y medios de divulgación cuando se buscan respuestas a los renglones torcidos que el hombre escribe a diario. Ayer, en el San Rafael, el profesor recuperó la esperanza en la presentación de sus Claves de la depresión. -¿Cómo andamos de ánimo en la sociedad actual? -De depresión muy mal anda el mundo. Es la enfermedad de la época. De cada cuatro personas que nacen, una va a estar afectada en algún momento. Pero puede curarse. -¿Nuestro nivel de frustración está bajo? -No lo creo. Hay diversos factores que provocan la enfermedad. Los hay biológicos, como el alargamiento de la vida, porque a medida que se envejece se empobrecen los neurotransmisores, y también los externos: soledad, consumo de sustancias químicas, alcohol o fármacos, o cambios bruscos en el modo de vivir. -¿El estrés? -No, el hiperestrés. Sin estrés no se puede vivir, motiva, sólo no lo hay en los cementerios. No nos hemos vuelto más vulnerables, es que los impactos de la vida moderna son más difíciles de soportar. Antes, en cien años nada cambiaba; hoy, cada dos, te cambia la vida. -Un cóctel de causas. -La depresión es un hundimiento de la vitalidad condicionado por alteraciones neuroquímicas que se producen por factores genéticos, sociales... Esto demuestra que podemos hacer mucho por nosotros mismos, porque somos un laboratorio químico abierto. Estamos en una sociedad de cambios acelerados, pero creo que hemos tocado fondo y saldremos de la depresión. -¿Por qué es femenina? -Afecta al doble de mujeres por personalidad, biología y porque, aunque se ha mejorado mucho, su instalación social sigue siendo de desventaja con respecto a la de su compañero. -¿Hay que cambiar de vida o la visión de la vida? -Se trata de cambiar la neuroquímica y luego, poco a poco, consolidar la situación del paciente en la vida. La sociedad moderna se ha vuelto muy compleja. Hay que tener en cuenta que hasta el siglo XVIII no se cae en la cuenta de que todos somos seres humanos, había clases, demonios y dioses. La mujer ahora está luciendo sus primeras galas de liberación. Hay cierta desorientación y hombres y mujeres que no asumen cambios.