SUSANA BASTERRECHEA EL CRONÓMETRO Ángeles Seijas, ordenanza en la Estación Marítima
10 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Año y medio de conserje en la Estación Marítima y ya se ha encariñado con el edificio. Ángeles Seijas pone cara de resignación si se le menciona la palabra derribo. «Bueno, renovarse o morir, ¿no?», comenta. Aunque le pica la curiosidad con las alas de gaviota, dice que echará de menos las colas para ver a Sissi. -¿Se sufre con la cuenta atrás? -Pues con un poco de tristeza, la verdad. Da pena que tiren el edificio porque tiene mucha historia. -¿También echará de menos el frío de la sala? -Lo llevaba bien porque teníamos una estufa. Además, el público también te da calor. -¿Qué visitantes recuerda de todos los que han pasado por la Estación Marítima? -Muchos. Desde el alcalde y el presidente de la Xunta, hasta Beiras, que estuvo aquí hace poco. También se pasaron Alfonso Guerra, Boris Izaguirre y varios actores de Mareas vivas. -¿Y cuál es la exposición que guardará en la retina? -Varias, pero me encantó la del cómic y la de África. -De tanto ver arte, ¿le ha picado el gusanillo? -Te va entrando la afición. No entiendo, pero sí sé lo que me gusta y lo que no. -¿Qué es lo más curioso que le han preguntado? -Pues lo de los caballos de Sissi. -Si eran disecados. -Sí, muchísima gente me lo preguntó. Y no lo eran (se ríe). -¿Se iría a trabajar al nuevo palacio de congresos? -Pues claro. Tengo mucha curiosidad por ver cómo queda. No es lo mismo verlo en maqueta que a tamaño real.