En la ciudad se emplean expresiones cuyo origen se halla, en la mayoría de los casos, décadas atrás Hay abarrote en el Parrote. Pero la gente está tranquila como Amancio, que es todo lo contrario a estar muy exigida, como lo estuvo cuando olió a Bens. Más lento que el caballo de Foto Paco, incluso que Juananco, marcha el tranvía. ¿Han entendido algo? Probablemente, un amigo de Vigo no lo comprendería.
12 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Hay frases que sólo sirven para andar por casa. «Tranquilo como Amancio» es una. Se la sueltas a un madriles y, probablemente, pensará en Amancio Ortega, y no van por ahí los tiros. En las próximas líneas haremos un breve manual de localismos coruñeses. «Abarrote en el Parrote». Clásico entre clásicos. Allí donde hay una muchedumbre hay «abarrote en el Parrote». El periodista Carlos Fernández explica el origen de la expresión. «Había una playa donde ahora están las pistas de La Solana. Era pequeñita y, cuando la marea subía, apenas quedaba espacio, había abarrote. Estamos hablando de los años 50 y 60», precisa este historiador. «Esto se hace por el sistema Pampín». Cuando hay que aprender algo, sea como sea, caiga quien caiga, es que hay que hacerlo por el sistema Pampín. Es un patrón de enseñanza que Pilar Pampín Albal patentó hace treinta años. La academia bautizada con ese apellido sigue sentando cátedra en la ciudad. «Tranquilo como Amancio». El fútbol es el universo que más enriquece este diccionario. «Yo, tranquilo como Amancio». Eso dice el coruñés para demostrar su nula preocupación por un tema. La expresión data de 1962, cuando el Dépor traspasó a Amancio Amaro al Madrid. La Voz tituló la noticia con una frase del jugador: «Yo, tranquilo». El periodista Vicente Leirachá fue el autor de aquel titular. «Esa expresión caló enseguida. Incluso se creó una réplica. Cuando uno decía `yo, tranquilo como Amancio'', otro le contestaba `... cuando fichó por el Madrid''. Es sorprendente que aún se siga usando hoy día», asegura Leirachá. «Estoy muy exigido». Estar a tope de trabajo, hasta el cuello, agobiado. Eso es estar «muy exigido». La leyenda le atribuye la frase a Arsenio Iglesias. Pues no. Se la dijo al zorro plateado Huapaya, un peruano que jugó en el Deportivo en los años 80. Malo entre malos, el tipo no acababa de rendir. El míster le pidió explicaciones: «Estoy muy exigido», le contestó. Arsenio popularizó la frase, especialmente en la Liga de los chupa-chups. Sí, la de Djukic. «Más lento que Juananco». Aún suena en los días de partido. Juananco, centrocampista nada veloz, vistió la blanquiazul en los años 50. «Cuando se marchó, lo sustituyó Rabadán, que aún era más lento», apunta Carlos Fernández. Pero nadie dice «más lento que Rabadán». Pobre Juananco. «Más lento que el caballo de Foto Paco». Eran lentos aquellos caballos de Foto Paco, empresa que ahí sigue en Méndez Núñez. Y lo eran porque estaban hechos de cartón. «Huele a Bens». El vertedero cayó y A Coruña se tapó la nariz. Desde entonces, los coruñeses recurren al «huele a Bens» para decir que algo cheira mal. «Tú sí que eres estrecha, y no la de San Andrés». El callejero llevado al lenguaje de la calle. Además de pisarse, la Estrecha de San Andrés se dice. En contextos bien machistas, por cierto. Amigo de Vigo. Curiosa coletilla, rima fácil, que alguno emplea con tono despectivo.