Sin rastro de Picasso

La Voz

A CORUÑA

LUIS POUSA RODRÍGUEZ CRÓNICA El vandalismo y el abandono reducen a cuatro paneles «supervivientes» la ruta sobre el pintor inaugurada en 1999 «¿Pero no era andaluz o medio francés?». No pregunte en la calle. No se disfrace de «guiri» a la caza de las huellas coruñesas de Pablo Picasso, porque la respuesta que obtendrá sonará bastante similar. Pese al empeño de la Asociación Picasso y de gentes como Ángel Padín -autor de un volumen sobre los cinco años que vivió el pintor en A Coruña-, las peripecias del artista en la ciudad siguen siendo un misterio para el peatón medio. Una flamante ruta compuesta por diez paneles informativos se estrenó en 1999 para rescatar del olvido los rincones coruñeses de Picasso. Sólo cuatro postes han sobrevivido al vandalismo y al abandono.

01 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Los «arrabales» de Santa Margarita. El itinerario, inaugurado por todo lo alto en junio de 1999, se bautizó con el lema Siguiendo los trazos de Picasso por A Coruña. La primera de las diez escalas del periplo se sitúa en el parque de Santa Margarita. Entre 1891 y 1895 -el lustro que el creador vivió en A Coruña- era un monte. En parte sigue siéndolo 110 años más tarde, pero vestido de parque y con una Casa de las Ciencias plantada en medio. Quizás hoy en día el niño Pablo Ruiz Picasso hubiese salido físico y no pintor. Quién sabe. El indicativo de la ruta ya no existe. Recogía un dibujo a lápiz de una de las casas de aquellos arrabales de Santa Margarita que el artista retrató en sus cuadernos infantiles. Sin noticias del panel. Tiempos de pupitre en el Eusebio da Guarda. Plaza de Pontevedra. El indicativo de la ruta también ha volado. Sólo quedan, al pie del muro del actual instituto, las tuercas oxidadas en las que se anclaba el panel. La que no levanta el vuelo es la paloma blanca cosida a pintadas. En el Eusebio da Guarda estudió el autor y emborronó sus primeros papeles con copias de los modelos de yeso de la Escuela de Bellas Artes. Un segundo piso en el 14 de Payo Gómez. Este edificio es la razón de ser de la ruta. La casa está en obras, cubierta por un telón verde. La rehabilitación transformará el piso en una casa-museo destinada a recuperar definitivamente los ecos del paso de Picasso por A Coruña. Tampoco hay señalización del itinerario, pero aquí al menos hay la excusa de que se está trabajando para devolver a la vida esos trazos coruñeses del que está considerado como el artista más influyente del siglo XX. Recuerdos del dormitorio de Pérez Costales. Primer poste superviviente. Al fin se asoma un panel. Se encuentra en la calle Teresa Herrera, a la entrada de la galería Atlántica y de la que se supone que fue residencia del médico Ramón Pérez Costales, vecino y amigo de la familia Ruiz Picasso. La señal luce la copia de un óleo en el que el joven artista plasmó el interior de la alcoba de Pérez Costales. Una huella de óxido frente al hotel Riazor. Tercer gatillazo en la búsqueda de los restos del naufragio. Las dos grandes playas de la ciudad -Riazor y Orzán- contaban con paneles de la ruta en los que se recogían los paisajes marítimos trazados por Picasso. Primero hurtaron los carteles adheridos a los paneles metálicos. Luego se llevaron los postes. Todo lo que queda de ambos es una huella de óxido en las losas del paseo marítimo, frente al hotel Riazor. El centro se salva de la quema (o casi). Los trazos de Picasso sí se puedan seguir por la calle Real y aledaños. O casi. Porque la señal que se erguía en los Cantones -en la acera de los jardines- también ha pasado a mejor vida. Poco duró aquel recordatorio de los dibujos callejeros de la infancia coruñesa del pintor. En la calle Real sobreviven los dos postes: el primero en la fachada trasera de la Subdelegación del Gobierno y el segundo al pie del difunto cine París. Y es que en el comercio situado en el bajo del número 20 de esta vía resulta que Picasso realizó en 1895 su primera exposición de pintura. La crítica de La Voz de Galicia auguró entonces: «Continúe de esta manera y no dude que alcanzará días de gloria». Unos metros más allá sobrevive el cuarto cartel del itinerario. Se mantiene en pie junto al teatro Rosalía. Moraleja desde la Torre. En la Torre también brilla por su ausencia la señalización. Moraleja: para conocer A Coruña a través de los ojos del artista lo mejor es contemplar aquellas obras primerizas sobre la ciudad que exhibe el museo Picasso de Barcelona.