El sida no da en las aulas

R. D. SEOANE A CORUÑA

A CORUÑA

Una encuesta revela el alto grado de conocimiento sobre la enfermedad que tienen los estudiantes Llamando a las cosas por su nombre es más fácil entenderse. Y las enfermeras del Canalejo conversan cada día con la calle. Con su experiencia, han conectado con los chavales y en aulas de institutos han comprobado que los jóvenes saben no sólo de qué va el sida, sino también cómo va y qué ha de hacerse para evitar que se cuele en clase. Una encuesta revela que los estudiantes tiene un alto grado de conocimiento de la enfermedad, que no le han transmitido precisamente en casa y que, aún así, tienen dudas. La curiosidad se disfraza todavía con algo de tabú y se llama, sobre todo, sexo.

20 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

La receta de las enfermeras que dan charlas sobre sida es la claridad. Al condón se le llama condón y las diapositivas no sólo clarifican, también enganchan la atención. «Se trata de divulgar -explica Josefina Baliñas, autora junto con Matilde Grimalt del trabajo de prevención- y de que los chavales no se corten a la hora de preguntar». Han asesorado por ahora a tres grupos de los institutos Masculino, David Buján de Sigrás y a universitarios de Fisioterapia, Enfermería, Educación Infantil, Audición y Lenguaje y Terapia Ocupacional. Los jóvenes cuentan con bastante buena información sobre el sida, al menos en su mayoría, a pesar de que el 70% considere que sus nociones, adquiridas a través de los medios y en muy pocos casos (cerca del 10%) por sus padres, son simplemente regulares. Casi todos saben de sobra cuáles son las prácticas de riesgo, los métodos de barrera y las medidas de prevención. Distinguen entre infección y enfermedad y aplauden las campañas sanitarias. Además, reciben matrícula de honor en solidaridad. Son legión los que no muestran prejuicios y el 95% no rechazaría compartir pupitre con una persona seropositiva.