El Amenábar coruñés

RUBÉN VENTUREIRA A CORUÑA

A CORUÑA

Ramón Torrado es el único director que cuenta con tres películas en la lista de las quince más vistas del cine español Ahora que Alejandro Amenábar ha logrado el récord de espectadores del cine español, conviene recordar que Galicia parió al único director que tiene tres películas en la lista de los quince largometrajes más vistos de la historia. Se llamaba Ramón Torrado y, a lo Coppola, rodó una trilogía de éxito: «Mi canción es para ti», «Un beso en el puerto» y «El padre Manolo», realizadas a mayor gloria del cantante Manolo Escobar. Las dos primeras llevaron a los cines en los años sesenta a más espectadores que las primeras andanzas del agente Torrente. Curiosamente, fue el populista Ramón Torrado el primer español que presentó un filme en Cannes.

12 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

«É difícil atopar unha soa idea de posta en escea nas súas 47 películas», aseguran José Castro de Paz y Jaime Pena en su libro Ramón Torrado: cine de consumo no franquismo. Certero título. No hay indicios artísticos en sus películas, sino dirección de actores inexistente, planificación básica y guiones endebles como una miga de pan. Eso encontramos. Su cine es carnaza para adictos a Cine de barrio, donde, de hecho, Parada le ha hecho hueco. El coruñés siempre admitió el carácter liviano de su discurso. Una vez se definió como una «aspirina cinematográfica». Lo argumentó así: «Creo que nadie podrá decir que ha pasado un mal rato viendo una de mis películas». El efecto terapéutico de los filmes de Torrado lo discutirán los críticos de hoy, a quienes su cine les produce urticaria. No así a los que los precedieron, que elogiaban la «difícil facilidad» del celuloide torradiano y su exaltación de los tópicos españoles y de los estandartes del franquismo. Amigo de Lugrís Nacido en A Coruña el 5 de abril de 1905, Torrado tuvo tempranas inquietudes culturales. A los once años realizó su primera exposición pictórica. Ya talludito, compartió círculo de amistades con los pintores Lugrís y Abelenda. Se casó en 1934 y se instaló en Madrid, donde lo aguardaba su hermano, el dramaturgo Adolfo Torrado. Su opera prima, Campeones (1942), avanzó hacia donde apuntarían sus tiros cinematográficos durante toda su carrera: a la taquilla. Se trataba de un filme deportivo protagonizado por glorias futbolísticas como Zamora o Quincoces. Caló en el público ese filme. Hijo de un coronel de artillería, Torrado perseveró en el éxito con sus propagandísticas comedias militares. A la cabeza, Botón de ancla (1947), la historia de tres cadetes de la Academia Naval de Marín, protagonizada por Antonio Casal, Jorge Mistral y Fernando Fernán-Gómez. Obtuvo el segundo premio del Sindicato Nacional del Espectáculo y fue declarada de «interés nacional». Franco recibió a Torrado en el palacio del Pardo.